En diálogo con Radio Provincia, Cárcamo describió un escenario marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones, el aumento de costos y una fuerte retracción de la actividad industrial.
“Siempre sostuvimos que si no cambiaba el rumbo económico esta situación iba a desembocar en lo que está sucediendo. Entendemos que esto no tocó piso, al contrario, cada vez se agrava más”, afirmó.
De acuerdo con el dirigente sindical, actualmente solo cinco de las once plantas textiles continúan operativas en la provincia y lo hacen con niveles muy bajos de producción.
“Estamos hablando de un funcionamiento cercano al 25% con toda la mejor expectativa posible, porque el consumo viene cayendo mes a mes”, explicó.
Cárcamo señaló que el problema no se limita únicamente a la competencia de productos importados, sino que responde a un conjunto de factores económicos que afectan a toda la cadena productiva.
“Hay un combo de situaciones: bajo consumo, apertura de importaciones y tarifazos. Todo eso afecta a las empresas y genera consecuencias que van más allá del empleo industrial”, sostuvo.
Además, advirtió sobre el impacto social que genera la pérdida de puestos laborales.
“Se está debilitando toda una estructura. Al reducirse la cantidad de aportantes, también se resienten las obras sociales y otros sistemas de asistencia. Hay un tejido estructural que hoy está al borde del colapso”, remarcó.
Respecto de los trabajadores desvinculados, indicó que parte de ellos emigró de la provincia, mientras que otros intentan sostenerse en la isla o buscar alternativas laborales temporales.
“Son trabajadores con muchos años de experiencia, muchos de planta permanente y con edades que rondan entre los 45 y 50 años. Reinsertarse hoy es muy difícil”, expresó.
Sobre quienes aún conservan sus empleos, el titular de SETIA aseguró que predomina la incertidumbre.
“La mayoría de los compañeros tiene una incertidumbre terrible porque ven que cada vez se agrava más la situación y no saben qué va a pasar el mes que viene”, señaló.