RIO GRANDE.- Tierra del Fuego volvió a ubicarse al tope del ranking nacional de empleo público provincial, consolidándose como la jurisdicción con mayor cantidad de trabajadores estatales en relación con su población.
Según los datos difundidos recientemente, la provincia cuenta con 141 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, una cifra que casi triplica el promedio nacional y supera ampliamente a distritos de gran tamaño como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
El dato adquiere especial relevancia en un contexto donde la administración del gobernador Gustavo Melella enfrenta cuestionamientos por el crecimiento de la estructura estatal, la incorporación de cargos políticos y las dificultades para sostener el equilibrio de las cuentas públicas.
A nivel nacional, el promedio de empleo público provincial se ubica en 50 trabajadores cada 1.000 habitantes. Sin embargo, Tierra del Fuego se encuentra muy por encima de ese registro y encabeza la nómina nacional con 141 agentes cada 1.000 habitantes.
Detrás aparecen La Rioja y Neuquén con 111 empleados públicos cada 1.000 habitantes, Santa Cruz con 109 y Catamarca con 100.
En el otro extremo se encuentra Córdoba, que registra 33 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes. También se ubican por debajo del promedio nacional Buenos Aires con 38, Santa Fe con 41 y Mendoza con 45.
El crecimiento sostenido del empleo público fueguino volvió a instalar una discusión de fondo sobre la dimensión del Estado provincial y su costo para las finanzas públicas.
La cuestión no pasa únicamente por la cantidad de trabajadores sino por los resultados que produce esa estructura. A pesar de contar con una de las mayores plantas estatales del país, la provincia continúa enfrentando conflictos salariales, reclamos en áreas sensibles, problemas de infraestructura, demoras administrativas y dificultades financieras que periódicamente generan tensiones con municipios y distintos sectores de la administración pública.
El debate también se intensificó en las últimas semanas luego de que el Gobierno provincial avanzara con ampliaciones de estructuras ministeriales y la creación de nuevos cargos jerárquicos dentro de distintas áreas del Ejecutivo.
Mientras tanto, especialistas en administración pública sostienen que el tamaño del Estado no necesariamente garantiza una mejor prestación de servicios si no está acompañado por mecanismos eficientes de gestión, planificación y control del gasto.
En una provincia donde el empleo público continúa siendo uno de los principales motores de la economía, el dato vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente. Cuánto cuesta sostener una estructura estatal de estas dimensiones y si los resultados obtenidos justifican el volumen de recursos que demanda su funcionamiento.