La funcionaria explicó en FM La Isla, que las necesidades que llegan a las oficinas municipales no son nuevas, pero sí cambió de manera significativa la cantidad de personas que solicitan ayuda. "Las situaciones siguen siendo las mismas: alimentos, remedios, alquileres, boletas de luz o gas. Lo que ha crecido es la cantidad de familias que necesitan acompañamiento", sostuvo.
Según indicó, el proceso de desindustrialización que atraviesa la provincia, sumado a la pérdida de puestos de trabajo y la caída del poder adquisitivo, está generando un escenario cada vez más complejo para numerosos hogares.
"No solo sufren quienes perdieron el empleo. También quienes siguen trabajando ven cómo sus ingresos alcanzan cada vez menos frente al aumento constante de los precios y los servicios", afirmó.
Desde el Municipio reconocen que la situación obliga a administrar los recursos con extrema cautela. Por ese motivo, se priorizan programas vinculados a la asistencia alimentaria, salud, acompañamiento social y atención de casos de vulnerabilidad extrema, mientras que otras acciones consideradas secundarias fueron reducidas para concentrar esfuerzos en las necesidades más urgentes.
Ybars también señaló que aparecen situaciones que hasta hace poco eran poco frecuentes. Cada vez son más las familias que por primera vez solicitan ayuda estatal, muchas de ellas atravesadas por sentimientos de angustia, frustración y vergüenza al verse obligadas a pedir asistencia.
Otro fenómeno que preocupa es el aumento de personas que dejan de alquilar para regresar a vivir con familiares debido a la imposibilidad de afrontar los costos habitacionales. Esta situación, explicó, genera además nuevos conflictos de convivencia y tensiones dentro de los hogares.
En paralelo, el Municipio reforzó acuerdos con organizaciones y programas de recuperación de alimentos para ampliar la capacidad de respuesta ante una demanda creciente. La estrategia busca sostener la asistencia en un contexto donde los recursos disponibles también se ven afectados por la caída de ingresos.
Con el invierno a las puertas, la preocupación es aún mayor. Las autoridades anticipan que las necesidades vinculadas a la alimentación, el abrigo y el acceso a servicios básicos podrían incrementarse durante los próximos meses, obligando a profundizar las acciones de acompañamiento social.
"Estamos atravesando una situación muy difícil y tenemos que ser creativos y responsables para llegar a quienes más lo necesitan", señaló Ybars, al describir un escenario que golpea cada vez con más fuerza a las familias de Río Grande.