Caballero explicó que la industria fueguina se encuentra en una situación de “estabilidad por debajo de la expectativa”, marcada por la caída del consumo, la retracción de las ventas y la acumulación de stock en algunos sectores. En ese marco, señaló que el empleo y los niveles de producción se mantienen dentro de lo previsto para esta etapa del año, aunque lejos de los niveles que el sector considera necesarios para impulsar un crecimiento sostenido.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el impacto de la apertura de importaciones y la competencia desleal. El titular de la UIF remarcó que el ingreso irregular de productos, especialmente celulares, golpea de lleno contra la producción local, ya que se trata de mercadería que se comercializa sin pagar impuestos y compite en condiciones desiguales con los bienes fabricados en Tierra del Fuego.
Si bien reconoció una mejora puntual en la venta de televisores, vinculada al contexto deportivo y a promociones comerciales, Caballero dejó claro que ese repunte no alcanza para modificar el cuadro general. “No podemos pensar que el sector electrónico por sí solo va a resolver el futuro de la provincia”, planteó, al advertir que el esquema actual resulta insuficiente frente a los nuevos desafíos económicos.
En ese sentido, insistió en la necesidad de rediseñar Tierra del Fuego y aprovechar mejor sus ventajas estratégicas. Mencionó el potencial vinculado al gas, la energía eólica, la logística antártica, el Atlántico Sur, el turismo y la posibilidad de agregar valor a los recursos naturales. Para Caballero, la provincia debe dejar de mirar únicamente la coyuntura industrial y comenzar a pensar en un proyecto estructural de largo plazo.
El dirigente industrial también cuestionó la falta de condiciones para atraer inversiones privadas. Señaló que hay empresas con capacidad de invertir, incluso compañías con historia en la provincia, que están desarrollando proyectos en otras regiones del país porque en Tierra del Fuego no encuentran infraestructura, servicios ni marcos normativos suficientemente ágiles.
Caballero sostuvo que la provincia necesita reglas claras, seguridad jurídica, procesos administrativos más rápidos y una planificación concreta. Según afirmó, no se puede pretender que lleguen inversiones importantes si antes no se garantizan servicios básicos como energía, conectividad, ordenamiento territorial y capacidad de respuesta del Estado.
También puso la mirada sobre el FAMP y consideró que se perdió tiempo valioso para convertir esos recursos en obras estratégicas. A su entender, los fondos debieron haberse orientado a generar infraestructura en los lugares donde podían desarrollarse inversiones productivas, turísticas o energéticas. Sin embargo, advirtió que esa articulación entre Estado, municipios y empresas no se concretó con la velocidad necesaria.
En otro tramo de la entrevista, el presidente de la UIF planteó que Tierra del Fuego debe construir una relación madura y estratégica con el Gobierno nacional, más allá de las diferencias políticas. “La provincia necesita ir a Nación con un plan claro de qué quiere ser y cómo quiere transformarse”, sostuvo, al remarcar que ningún proceso de desarrollo profundo será posible sin acuerdos institucionales amplios.
Caballero también se refirió al debate sobre el RIGI y afirmó que la provincia no debe cerrarse a ninguna herramienta que pueda facilitar inversiones. Aunque reconoció que Tierra del Fuego cuenta con un régimen promocional propio, consideró que es necesario analizar todas las alternativas disponibles para no quedar atrás frente a otras provincias que ya avanzan con esquemas para captar proyectos de gran escala.
“No podemos seguir pensando en cómo sobrevivir”, fue uno de los mensajes más fuertes que dejó durante la entrevista. Para Caballero, la discusión pública no puede quedar atrapada únicamente en la falta de recursos, nuevos impuestos o debates institucionales sin impacto productivo inmediato. Afirmó que el verdadero desafío es definir qué provincia se quiere construir y avanzar con decisiones concretas.
Por último, el titular de la Unión Industrial Fueguina aseguró que existe un momento de inflexión y que la dirigencia política, empresarial y social debe asumir una agenda común. “Tierra del Fuego tiene que pensar cómo liberar esa transformación para Argentina”, expresó, al reclamar una mirada más ambiciosa para salir del estancamiento y construir una provincia con mayor diversificación, empleo e inversiones.