En diálogo con FM Provincia, Loreto advirtió que el sector atraviesa un escenario de baja rentabilidad, caída del volumen de carga y fuerte presión de costos, en un contexto marcado por la retracción del consumo, la baja actividad industrial y el impacto del aumento del combustible.
“No tenemos una legislación que favorezca a las empresas de transporte de Tierra del Fuego”, planteó el empresario, al comparar la situación provincial con lo que ocurre en distritos como Neuquén o Santa Cruz, donde existen herramientas que priorizan a los proveedores locales.
Según explicó, esa ausencia de reglas deja en desventaja a las firmas fueguinas que tienen base real en la provincia, pagan impuestos, patentan sus unidades y sostienen empleo local. En ese sentido, remarcó que el derrame genuino lo generan las empresas que viven, invierten y trabajan en Tierra del Fuego.
Loreto sostuvo que el sector ya había trabajado en un proyecto junto al Sindicato de Camioneros para avanzar en una legislación similar al esquema de “compre local”, pero lamentó que la iniciativa no haya prosperado. “Si no hay una legislación provincial, mucho no podemos hacer más que competir legalmente”, afirmó.
El empresario también puso números sobre la mesa y reveló que el volumen de carga cayó entre un 35% y un 40% en la provincia. A eso se suma una rentabilidad cada vez más reducida, que actualmente se ubica entre el 4% y el 7%, muy lejos de los márgenes que el sector manejaba tiempo atrás.
Uno de los principales golpes, indicó, fue el aumento del combustible. Loreto precisó que en marzo el impacto fue muy fuerte y que las empresas recién pudieron trasladar parte de esos costos a los clientes meses después. “El costo lo absorbe siempre la empresa”, señaló.
En cuanto a los valores operativos, detalló que un viaje desde Buenos Aires a Tierra del Fuego ronda los 7 millones de pesos, contemplando chofer, combustible, cubiertas y demás gastos. Frente a ese escenario, aseguró que los márgenes se achicaron al punto de dejar al transporte en una situación extremadamente frágil.
Loreto también remarcó la dimensión del sector en la provincia. Indicó que existen alrededor de 22 empresas radicadas en Tierra del Fuego, con cerca de 2.000 camiones vinculados a la actividad. En el caso de su firma, precisó que cuenta con 150 camiones, 250 vehículos de logística y entre 80 y 90 choferes, además de personal operativo.
El referente logístico pidió que los dirigentes provinciales tomen dimensión de lo que está en juego y reclamó una mayor atención hacia las empresas fueguinas. “Somos empresas que pagamos impuestos acá, tenemos empleados acá, patentamos acá y seguimos invirtiendo en la provincia”, enfatizó.
Por otra parte, Loreto reconoció que el crecimiento del transporte marítimo y el uso de bitrenes obligan al sector a reconvertirse. Señaló que los bitrenes permitieron bajar costos hasta un 30%, aunque también advirtió que las rutas nacionales se encuentran en un estado crítico y que esa situación complica la operación diaria.
En ese punto, fue contundente al describir el estado de los caminos. “Las rutas están detonadas, es imposible andar así”, sostuvo, al reclamar definiciones concretas sobre el mantenimiento y la infraestructura vial.
Loreto también planteó una mirada estratégica sobre el futuro logístico de la provincia y sostuvo que Tierra del Fuego debe dejar de mirar para otro lado frente al potencial del Atlántico Sur y del Estrecho de Magallanes. Para el empresario, un puerto con capacidad real de operar como hub regional podría transformar la matriz logística y beneficiar a toda la industria fueguina.
En medio de un escenario de caída de actividad, costos altos y competencia creciente, Loreto dejó un mensaje directo: sin una ley que priorice a las empresas locales, el transporte fueguino seguirá compitiendo en desigualdad de condiciones.