jueves 18 de junio de 2026 - Edición Nº2752

Generales | 18 jun 2026

La agenda de Milei y la crisis fueguina

Santilli recibió a Melella para discutir la reforma electoral

12:28 |La Casa Rosada abrió las puertas al gobernador fueguino, pero no para debatir la crisis industrial, la caída de la recaudación o el impacto social de las medidas nacionales. La prioridad del Gobierno libertario volvió a ser su agenda política: avanzar con la eliminación de las PASO y modificar las reglas electorales.


Después de meses de reclamos por la situación económica que atraviesa Tierra del Fuego, el encuentro entre el gobernador Gustavo Melella y el ministro del Interior, Diego Santilli, despertó expectativas sobre la posibilidad de abrir una instancia de discusión respecto a los problemas que golpean a la provincia. Sin embargo, la agenda que trascendió desde la propia Casa Rosada dejó al descubierto otra realidad: para el Gobierno de Javier Milei, la prioridad sigue siendo la reforma electoral.

La reunión formó parte de una ronda de encuentros que Santilli viene manteniendo con distintos gobernadores del país. Horas antes había recibido al mandatario chaqueño Leandro Zdero, con quien, según informaron oficialmente, analizó la estrategia legislativa para avanzar en la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las principales obsesiones políticas de la administración libertaria.

Lo llamativo es que Tierra del Fuego atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años.

La provincia enfrenta una pérdida sostenida de puestos de trabajo en la industria, una fuerte caída del consumo, una reducción de recursos coparticipables, dificultades financieras tanto para la Provincia como para los municipios y una creciente demanda social derivada del deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores.

A eso se suma el impacto que generaron las decisiones nacionales sobre el régimen industrial fueguino, especialmente la reducción de aranceles para productos importados que compiten directamente con la producción local.

Sin embargo, ninguno de esos temas apareció entre los ejes destacados de la convocatoria realizada por el Ministerio del Interior.

La imagen que deja el encuentro es tan simbólica como preocupante: mientras Tierra del Fuego reclama herramientas para sostener el empleo, proteger su industria y recuperar recursos, la principal preocupación de la Casa Rosada parece estar puesta en modificar las reglas del sistema electoral.

La agenda que no estuvo sobre la mesa

La pregunta inevitable es qué lugar ocupan los problemas concretos de los fueguinos dentro de las prioridades del Gobierno nacional.

¿Se discutió la situación de las fábricas que reducen producción?

¿Se planteó la necesidad de revisar el decreto que golpeó a la industria electrónica?

¿Se reclamó por la caída de ingresos que afecta a municipios y a la propia administración provincial?

¿Hubo algún compromiso respecto a la recuperación de puestos de trabajo?

Hasta el momento, ninguna de esas respuestas apareció entre los resultados difundidos oficialmente.

Por el contrario, la información conocida ubica a la reforma electoral como el principal objetivo del oficialismo en su relación con los gobernadores.

La eliminación de las PASO se transformó en una prioridad para Javier Milei, quien busca reunir los apoyos necesarios en el Congreso para avanzar con una modificación que el propio Gobierno justifica en términos de ahorro fiscal.

Una provincia con urgencias reales

La situación de Tierra del Fuego parece transitar un carril completamente distinto.

La discusión de fondo para miles de familias no pasa por el sistema electoral sino por la continuidad de sus empleos, el funcionamiento de la industria, la pérdida del poder adquisitivo, el financiamiento de los servicios públicos y el futuro económico de la provincia.

Por eso, el encuentro entre Melella y Santilli deja una sensación incómoda: la de una provincia que atraviesa dificultades estructurales cada vez más profundas mientras el Gobierno nacional insiste en concentrar esfuerzos políticos en una agenda que poco tiene que ver con las preocupaciones cotidianas de los fueguinos.

La pregunta que queda flotando es tan simple como contundente: si no es ahora el momento de discutir el empleo, la producción y el futuro de Tierra del Fuego, ¿cuándo piensa hacerlo la Casa Rosada?

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