La paciencia se agotó.
Después de más de dos semanas sin clases normales, padres y docentes de la Escuela Provincial N°19 se autoconvocaron este lunes frente al establecimiento educativo ubicado en el barrio 25 de Noviembre para exigir respuestas al Gobierno provincial por el estado edilicio de la institución y la falta de soluciones concretas que permitan el regreso de los alumnos a las aulas.
El encuentro dejó al descubierto una situación que, según denunciaron los propios docentes, no comenzó hace dos semanas sino varios meses atrás.
"Desde marzo venimos tratando de sostener para que nuestros alumnos no se vean afectados, pero la situación ya es insostenible. Tenemos muchos riesgos de seguridad para nuestros alumnos y para nosotros mismos", expresaron integrantes del cuerpo docente durante la reunión con las familias.
La preocupación atraviesa a toda la comunidad educativa.
Mientras los padres cuestionan la falta de mantenimiento y la ausencia de respuestas por parte de las autoridades provinciales, los docentes reconocen que ya no existen condiciones mínimas para desarrollar actividades dentro del edificio.
Uno de los momentos más emotivos de la reunión ocurrió cuando docentes explicaron que tampoco ellos quieren continuar trabajando bajo la modalidad de actividades enviadas a distancia.
"Nos pesa un montón mandar tareas. Nosotros queremos los nenes en las aulas. Los queremos acá con nosotros trabajando", señalaron visiblemente afectados por la situación.
Incluso revelaron que actualmente deben utilizar espacios prestados en otras instituciones educativas para sostener algunas actividades.
"Estamos concentrados en la Escuela 7 que nos presta un salón de música. Los chicos de allá se quedan sin música porque nosotros estamos ocupando ese espacio", explicaron.
La situación genera un efecto dominó que termina afectando también a otras escuelas de la ciudad.
Uno de los datos más preocupantes surgidos durante el encuentro es que los problemas que hoy mantienen cerrada la escuela habrían sido informados hace varios meses.
Según explicaron las autoridades del establecimiento, existen notas, actas, informes técnicos y números de ticket generados desde marzo advirtiendo sobre filtraciones de agua, deterioro edilicio y problemas estructurales.
"Todos los reclamos están elevados. Tenemos los números de ticket y toda la documentación presentada", aseguraron.
Sin embargo, reconocieron que todavía no pueden brindar una fecha concreta para el regreso a clases.
"Hay padres que nos preguntan cuándo volvemos y no tenemos una respuesta. No podemos decirles si será esta semana o la próxima porque no tenemos esa información", señalaron.
La explicación que recibieron sobre la paralización de los trabajos resulta igualmente preocupante.
Según indicaron, las reparaciones iniciadas se encuentran actualmente frenadas por falta de materiales para completar las tareas.
Durante el encuentro también surgieron fuertes cuestionamientos sobre la calidad de las intervenciones realizadas durante los últimos años.
Docentes con décadas de trayectoria dentro de la institución afirmaron que los problemas estructurales nunca fueron resueltos de manera definitiva.
"Siempre se pinta por afuera, pero no se arregla lo que está mal por dentro", afirmó una de las maestras.
Los testimonios describen filtraciones permanentes, ventanas sin terminaciones adecuadas, ingreso de agua durante las lluvias y sectores que continúan deteriorándose pese a las obras anunciadas.
"Nuestra escalera cuando llueve es una catarata", relató una docente al describir el estado de algunas áreas del edificio.
Incluso señalaron que parte de los arreglos internos necesarios para acondicionar aulas y espacios educativos terminan siendo realizados por los propios trabajadores de la escuela junto al personal de maestranza.
La convocatoria finalizó con un llamado a profundizar las acciones de visibilización y acompañar las movilizaciones previstas por los gremios docentes durante esta semana.
Tanto padres como trabajadores coincidieron en que la situación de la Escuela N°19 no es un caso aislado sino parte de un problema más amplio que afecta a numerosos establecimientos educativos de Tierra del Fuego.
Mientras tanto, cientos de alumnos continúan sin clases presenciales.
Y aunque las reparaciones siguen siendo mencionadas como la solución en marcha, la realidad que describen quienes conviven diariamente con el problema es otra: una escuela cerrada, obras inconclusas y ninguna fecha cierta para el regreso a las aulas.
Una postal que vuelve a poner bajo la lupa el estado de la infraestructura escolar fueguina y la capacidad de respuesta de un sistema que, una vez más, llega tarde frente a problemas que habían sido advertidos con meses de anticipación.