De acuerdo a los datos conocidos, la empresa analizaría una reducción de la jornada laboral acompañada por una baja proporcional de los salarios, una medida que generó preocupación entre los operarios en un contexto marcado por la caída de la actividad y el deterioro del poder adquisitivo.
A esto se sumaría la eliminación definitiva de los refrigerios y de distintas compensaciones económicas que actualmente forman parte de los ingresos habituales de los trabajadores.
Uno de los puntos más sensibles del plan sería la intención de avanzar con la desvinculación definitiva de trabajadores bajo la modalidad de Personal de Prestación Discontinua (PPD), además de posibles recortes que también alcanzarían a un número aún no determinado de empleados efectivos.
Las versiones indican además que la compañía buscaría implementar de manera plena el denominado “banco de horas”, un esquema que ya genera fuertes cuestionamientos en distintos sectores sindicales por su impacto sobre el pago de horas extras y la organización laboral.
Otro de los objetivos que trascendió sería equiparar los salarios con los abonados por Newsan en Ushuaia, donde las remuneraciones serían aproximadamente un 20% inferiores a las que actualmente perciben trabajadores de Mirgor en Río Grande.
Como si fuera poco, también existe preocupación por la posibilidad de que la empresa avance con una paralización de la producción de televisores, lo que podría profundizar aún más el escenario de incertidumbre dentro del sector industrial fueguino.
Por el momento no existe una comunicación oficial por parte de la empresa sobre estas medidas, aunque el tema ya comenzó a generar inquietud entre trabajadores y representantes gremiales que observan con preocupación un nuevo avance sobre las condiciones laborales en una de las principales industrias de la provincia.