La sesión especial convocada este martes tenía como objetivo avanzar en pedidos de interpelación y mociones vinculadas a las denuncias e investigaciones que pesan sobre Adorni por la evolución de su patrimonio. Sin embargo, la convocatoria cayó por falta de quórum luego de que el oficialismo y bloques aliados decidieran no bajar al recinto. Diversos medios nacionales coincidieron en que la estrategia fue impulsada para evitar que el debate se desarrollara en el recinto y trasladarlo a una comisión parlamentaria.
Entre los ausentes estuvieron los diputados fueguinos Santiago Pauli y Ricardo Rodríguez.
La pregunta política es inevitable: ¿qué hubiera ocurrido si las denuncias, los cuestionamientos patrimoniales y los pedidos de explicaciones recayeran sobre un dirigente peronista o un funcionario provincial?
Probablemente los mismos dirigentes libertarios estarían encabezando conferencias de prensa, exigiendo transparencia absoluta y reclamando que la Justicia actúe con rapidez.
Pero cuando las sospechas alcanzan a uno de los hombres más importantes del gobierno nacional, la vara parece cambiar.
Porque la discusión ya no pasa por la culpabilidad o inocencia de Adorni, algo que deberá determinar la Justicia. La cuestión es otra: si quienes llegaron al poder prometiendo terminar con los privilegios de la política están dispuestos a someter a los propios funcionarios al mismo nivel de control que exigen para los demás.
En las últimas semanas, Adorni quedó envuelto en una fuerte polémica por la presentación de declaraciones juradas rectificativas y explicaciones sobre la evolución de su patrimonio. Incluso medios nacionales revelaron inconsistencias entre declaraciones públicas previas y la información posteriormente presentada ante organismos de control.
Frente a ese escenario, la oposición impulsó distintos mecanismos parlamentarios para que el jefe de Gabinete brindara explicaciones. Sin embargo, el oficialismo logró bloquear primero una sesión en mayo y ahora una nueva convocatoria en junio gracias a la falta de quórum.
Y es allí donde aparece el rol de los diputados fueguinos de La Libertad Avanza.
Pauli y Rodríguez suelen presentarse como la renovación frente a una dirigencia provincial a la que acusan permanentemente de opacidad, privilegios y falta de transparencia. Sin embargo, cuando tuvieron la oportunidad de contribuir a un debate institucional sobre uno de los principales funcionarios del gobierno nacional, eligieron no estar.
La contradicción resulta difícil de explicar.
Porque no se trata de condenar a Adorni. Se trata de permitir que dé explicaciones.
No se trata de acompañar a la oposición. Se trata de acompañar la transparencia.
No se trata de defender a un gobierno o atacar a otro. Se trata de sostener con hechos el mismo discurso que se utiliza en campaña.
En Tierra del Fuego, La Libertad Avanza construyó buena parte de su identidad política denunciando a "la casta". Sin embargo, cada vez que el foco apunta hacia adentro del propio espacio, el silencio parece reemplazar a las consignas.
Y en política, muchas veces las ausencias también votan.