viernes 26 de junio de 2026 - Edición Nº2760

Generales | 26 jun 2026

Comer se vuelve un lujo

En Tierra del Fuego llenar el changuito cuesta casi $1.000.000

14:03 |El aumento sostenido de los alimentos lleva el costo de una canasta básica a rozar el millón de pesos, según relevamientos privados, profundizando una situación que golpea directamente el consumo de las familias. Cada vez más hogares se ven obligados a modificar sus hábitos de compra, reemplazando el abastecimiento mensual por compras semanales, reduciendo productos esenciales y ajustando la alimentación diaria para poder sostener el gasto en el supermercado. En un contexto donde la Patagonia concentra los valores más altos del país, el impacto en el poder adquisitivo se vuelve cada vez más visible en la mesa de los fueguinos.


El impacto del costo de vida en la región vuelve a quedar en evidencia en un informe privado que releva el valor de una canasta básica de alimentos en distintas provincias del país. Según el estudio, correspondiente al mes de mayo, una familia tipo necesitó en Tierra del Fuego $981.913 para adquirir un conjunto estándar de productos en supermercados.

El dato ubica a la provincia entre las más caras del país, por detrás de Santa Cruz —donde la misma canasta alcanzó los $1.013.092— y Chubut, que registró $1.001.181. En la región también se ubican Río Negro ($994.315) y Neuquén ($939.213), consolidando a la Patagonia como el territorio con los valores más elevados para la compra de alimentos.

La diferencia con otras zonas del país es significativa. En el conurbano bonaerense, considerado el sector más económico del relevamiento, la misma canasta costó $886.730, lo que refleja una brecha de más de $90.000 respecto a Tierra del Fuego y supera los $120.000 en los distritos más caros del sur.

En este contexto, la inflación en alimentos profundiza una tendencia que ya se volvió habitual en los hogares fueguinos: la compra semanal en reemplazo de la mensual, la búsqueda permanente de ofertas y segundas marcas, y una planificación estricta de cada gasto del hogar. En muchos casos, incluso, las familias admiten recortes en el consumo de carnes, lácteos y productos frescos, priorizando lo indispensable.

Pese a que el INDEC registró que la Patagonia presentó una de las tasas de inflación más bajas del país, los costos absolutos de la canasta continúan siendo los más altos, lo que expone una realidad estructural: vivir en el extremo sur implica un nivel de precios considerablemente mayor al promedio nacional.

Desde consultoras que elaboran estos relevamientos explican que la diferencia responde a factores logísticos, de transporte y distribución, que impactan directamente en el precio final de los productos. A esto se suma la dinámica salarial de la región, que en parte compensa —aunque no completamente— el mayor costo de vida.

En paralelo, algunos productos básicos continúan mostrando incrementos sostenidos. Entre ellos se destacan el aceite de girasol y las galletitas de agua, con subas que en mayo oscilaron entre el 3% y el 6%, dependiendo de la provincia.

Mientras tanto, en Tierra del Fuego, el dato del “changuito” se traduce en una postal concreta: cada vez más familias haciendo cuentas finas, postergando compras y reorganizando la alimentación diaria para poder sostener lo esencial.

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