Robein explicó que las intensas lluvias, la humedad permanente y las nevadas repentinas provocaron un rápido deterioro de los caminos de ripio, obligando a las cuadrillas a intervenir de manera constante para reparar baches y mantener las rutas en condiciones seguras para la circulación.
En ese marco, señaló que las zonas más exigentes son Almanza, Punta Paraná, Laguna Margarita, Tolhuin y especialmente la Ruta Provincial N.º 23, un corredor clave para la actividad forestal, ganadera y agrícola de la provincia. Según indicó, allí el mantenimiento debe ser permanente debido al intenso tránsito de vehículos vinculados a la producción.
El funcionario reconoció que la principal dificultad sigue siendo la escasez de recursos y materiales. "El presupuesto llega a cuentagotas, llega tarde o por momentos no llega", afirmó, al tiempo que explicó que esa situación obliga al organismo a optimizar cada recurso disponible.
En ese sentido, destacó que los trabajadores apelan al ingenio para recuperar repuestos, reciclar materiales y reorganizar las tareas, buscando resolver los problemas sin detener las operaciones. También señaló que existe colaboración del sector privado para acceder a material de canteras cuando resulta necesario realizar reparaciones urgentes.
Robein remarcó que, a pesar de las restricciones económicas, Vialidad nunca dejó de prestar servicios. Como ejemplo, recordó que tras una reciente nevada, en apenas dos días todas las rutas provinciales fueron despejadas y quedaron nuevamente transitables, aunque con la recomendación de circular con extrema precaución.
Finalmente, puso en valor el compromiso del personal de Vialidad Provincial y sostuvo que el esfuerzo conjunto de operarios, mecánicos, administrativos y autoridades permite que la red vial continúe funcionando incluso en uno de los inviernos más difíciles de los últimos años.