En diálogo con FM La Isla, el funcionario explicó que el sistema de transporte público cuenta con distintas fuentes de financiamiento: la recaudación por la venta de boletos, el subsidio establecido por cada unidad en servicio y los aportes que eventualmente puedan provenir de otros niveles del Estado.
Sin embargo, remarcó que desde hace varios años el transporte de Río Grande no recibe asistencia económica del Gobierno nacional ni de la Provincia, por lo que el Municipio se convirtió en la principal fuente de sostenimiento del servicio.
“Hoy la única fuente de financiamiento, más allá del corte de boleto, la está aportando el Municipio”, señaló Bucci, quien precisó que la administración municipal destina alrededor de $8 millones por cada unidad que se encuentra en servicio.
El director sostuvo que este aporte permite mantener una tarifa considerablemente menor a la que surgiría de la estructura real de costos de la empresa concesionaria.
“Sin los subsidios por unidad que recibe desde el Municipio, la tarifa estaría casi en el doble de su valor actual, alrededor de los $3.000”, afirmó.
Bucci también se refirió al incremento de vecinos que solicitan acceder a los beneficios gratuitos establecidos por las ordenanzas municipales. Actualmente, cerca de 8.500 usuarios están incluidos en alguna de las categorías que cuentan con pasajes subsidiados.
Entre los beneficiarios se encuentran estudiantes de los niveles inicial, primario, secundario, terciario y universitario, además de docentes, acompañantes de niños, jubilados, adultos mayores, pacientes oncológicos, bomberos y veteranos de guerra.
El funcionario explicó que cada beneficiario recibe mensualmente un monto equivalente a 48 pasajes, que se acredita directamente en la tarjeta SUBE.
Si bien la cantidad total de pasajeros se mantiene relativamente estable, Bucci indicó que aumentó la cantidad de personas que buscan acceder a las gratuidades, una situación que vinculó directamente con el deterioro económico y social.
“Hay una mayor necesidad de la gente de poder encuadrarse dentro de una categoría para tener estas gratuidades”, manifestó. Según consideró, muchos vecinos que anteriormente se trasladaban en vehículos particulares o utilizaban otros medios de transporte ahora recurren al colectivo para reducir gastos.
Bucci detalló que el Municipio realiza un seguimiento individual sobre la utilización de los pasajes gratuitos, debido a que las cargas representan recursos públicos que son transferidos directamente a la empresa a través del sistema SUBE.
“Vemos documento por documento, tarjeta por tarjeta y persona por persona para saber si realmente utilizan los recursos”, explicó.
En caso de que un usuario no utilice la totalidad de los 48 pasajes durante el mes, en la próxima acreditación solamente se carga el saldo necesario para completar nuevamente esa cantidad.
El funcionario subrayó que este mecanismo permite evitar pérdidas económicas y garantizar que los beneficios lleguen efectivamente a quienes utilizan el transporte público.
Respecto de la relación con la empresa prestataria, Bucci aseguró que existe un vínculo “bueno y ameno”, con reuniones técnicas permanentes destinadas a mejorar el servicio.
Entre los avances mencionó la incorporación de conexión a Internet en todas las unidades y la renovación de los validadores utilizados para pagar el boleto.
A partir de la modernización tecnológica, los pasajeros pueden abonar no solamente con la tarjeta SUBE, sino también mediante tarjetas de débito, crédito y billeteras virtuales.
“Siempre estamos tratando de sostener desde el Municipio las políticas de transporte para avanzar en la calidad del servicio”, afirmó.
Bucci también expresó preocupación por los cambios introducidos por el Gobierno nacional en la aplicación de la tarifa social. Este beneficio permitía que determinados usuarios incluidos en programas nacionales accedieran a un descuento de hasta el 55% en el boleto.
Según explicó, a partir de las nuevas tarifas aplicadas después del 30 de junio, el descuento dejará de actualizarse automáticamente sobre el valor total del pasaje, ya que será el Ministerio de Transporte de la Nación el que definirá qué porcentaje del incremento continuará subsidiando.
“Puede pasar que antes fuera un 55% y que ahora termine siendo un 50% o un 40%. Eso se va a traducir directamente en un impacto negativo para el bolsillo de la persona”, advirtió.
El funcionario aclaró que el Municipio no tiene intervención en la determinación del porcentaje, aunque continúa realizando las gestiones para registrar las tarjetas y activar el beneficio a quienes cumplen con los requisitos.
Bucci cuestionó la falta de acompañamiento de los gobiernos nacional y provincial y remarcó que el Municipio debe asumir cada vez mayores responsabilidades para evitar que el incremento de los costos afecte directamente a los usuarios.
“Si el Municipio no tuviera una política de sostenimiento del transporte público, el vecino sería quien terminaría afectado de forma directa”, expresó.
Finalmente, señaló que cualquier modificación de los recorridos debe ser analizada cuidadosamente, debido a que una ampliación genera cambios en las frecuencias, aumenta la cantidad de kilómetros recorridos y puede influir en el precio final del boleto.
“Los cambios de recorrido no son casuales ni caprichosos. Se analizan con mucha seriedad y responsabilidad para no trasladarle al usuario un aumento del boleto”, concluyó Bucci.