En una nueva conferencia de prensa atravesada por las explicaciones, el vocero presidencial Adrián Ravier buscó despegarse de la fuerte polémica que él mismo había generado durante el fin de semana. El funcionario sostuvo que sus expresiones fueron "malinterpretadas" y aseguró que nunca calificó a la Argentina como un "país bananero", pese a que esa frase desató una fuerte ola de críticas desde distintos sectores políticos y sociales.
Ravier afirmó que su publicación pretendía señalar que "si Argentina fuera un país bananero" sería imposible recuperar las Islas Malvinas, y sostuvo que en realidad estaba cuestionando las políticas del kirchnerismo. Según explicó, los medios realizaron una interpretación incorrecta de su mensaje.
El vocero también negó que el Gobierno nacional hubiera criticado a Lionel Messi y al resto del plantel argentino por haber exhibido una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" durante los festejos posteriores al triunfo frente a Inglaterra en el Mundial. En ese sentido, aseguró que la administración de Javier Milei "de ninguna manera cuestiona a los jugadores" y, por el contrario, destacó que el gesto contribuyó a visibilizar el reclamo argentino sobre las islas.
Las aclaraciones llegaron después de varios días de cuestionamientos, alimentados tanto por las publicaciones del propio Ravier en redes sociales como por las interpretaciones que surgieron a partir de ellas. La necesidad de salir a rectificar públicamente sus palabras volvió a colocar al flamante vocero en el centro de la escena política apenas días después de asumir el cargo.
El episodio representa un nuevo traspié comunicacional para la Casa Rosada en un tema especialmente sensible para la sociedad argentina. La causa Malvinas suele generar amplios consensos políticos y cualquier declaración oficial sobre la cuestión adquiere una repercusión inmediata, especialmente luego del fuerte respaldo popular que recibió la bandera exhibida por la Selección Argentina tras vencer a Inglaterra.