Por FM Stylo, el parlamentario sostuvo que la situación no comenzó este año, sino que se arrastra desde hace varias gestiones. Sin embargo, advirtió que durante los últimos cuatro o seis años el deterioro se profundizó, con conflictos salariales, escuelas en malas condiciones y una constante pérdida de jornadas escolares.
“La educación en Tierra del Fuego viene en caída libre o en declive desde hace muchísimos años”, afirmó Lapadula, quien remarcó que cuando no se suspenden las clases por una medida gremial, aparecen problemas de infraestructura u otras dificultades que vuelven a interrumpir la actividad.
El legislador puso el foco en las consecuencias para los estudiantes y aseguró que los días sin clases son irrecuperables. Incluso comparó la gravedad de la situación con lo ocurrido durante la pandemia, cuando miles de alumnos no podían asistir de manera presencial a las escuelas.
“Parece que vivimos en pandemia. Esto es tan grave como fue la pandemia, con los chicos sin poder ir a clase”, manifestó.
Lapadula reconoció que los trabajadores de la educación tienen reclamos salariales legítimos, aunque consideró necesario que todos los sectores involucrados realicen un esfuerzo para garantizar la continuidad del ciclo lectivo.
Según planteó, la crisis económica no afecta únicamente a los docentes, sino también a trabajadores privados, empleados de comercio, familias desempleadas y hogares cuyos ingresos se encuentran por debajo de las necesidades básicas.
“El chico que no tiene clases es hijo de un trabajador que quizás está desempleado o de un empleado de comercio que no supera un salario de $1.200.000”, señaló.
En ese sentido, pidió conformar una instancia amplia de trabajo entre el Gobierno provincial, los gremios, la Legislatura y toda la comunidad educativa. El objetivo central, remarcó, debe ser que los estudiantes tengan clases de manera regular y puedan recuperar estabilidad en su formación.
Otro de los cuestionamientos estuvo dirigido a la falta de resultados concretos luego de las emergencias edilicias y la asignación de partidas para reparar los establecimientos.
Lapadula sostuvo que se anunciaron recursos, programas y trabajos de mantenimiento, pero las escuelas continúan presentando fallas que obligan a suspender actividades o extender los recesos.
“Se ha declarado la emergencia, se han destinado fondos para la reparación de las escuelas y, sin embargo, siempre hay inconvenientes”, cuestionó.
Para el legislador, el problema excede al sistema educativo y se observa también en hospitales y otros edificios públicos. “No puede ser que todo edificio público se venga abajo. Eso antes no pasaba”, expresó.
A partir de este diagnóstico, pidió analizar con seriedad dónde se encuentra fallando la gestión provincial, cómo se administran los recursos y por qué las inversiones no logran resolver los problemas estructurales.
Lapadula afirmó que el Estado debe concentrar sus mayores esfuerzos en garantizar educación y salud, dos áreas que consideró esenciales para la población.
“Hay que trabajar sobre lo más importante, y lo más importante que tiene que brindar el Estado es educación y salud”, sostuvo.
El parlamentario también mencionó las dificultades salariales y operativas que atraviesan otros servicios públicos, como la Policía, aunque insistió en que la crisis educativa requiere una respuesta inmediata porque afecta directamente el presente y el futuro de miles de niños y adolescentes fueguinos.
Lapadula reclamó que se dejen de acumular anuncios sin resultados y que se avance con soluciones concretas. Más allá de las emergencias, los fondos destinados y las mesas de trabajo, las escuelas siguen deterioradas y los estudiantes continúan perdiendo días de clase.