Durante una entrevista concedida a FM Centro, el abogado y exmandatario cuestionó el deterioro de la industria fueguina, la intervención del puerto de Ushuaia, la presencia estadounidense en la región y la posibilidad de instalar una base militar en la provincia.
“¿Me pueden explicar cómo desmantelan Tierra del Fuego? Es una cuestión estratégica”, planteó Fernández, al remarcar que la Argentina posee una extensa superficie marítima y mantiene intereses soberanos concretos sobre el Atlántico Sur y el territorio antártico.
El expresidente recordó que, tras el reconocimiento de la plataforma continental, dos tercios de la superficie argentina corresponden al espacio marítimo, por lo que consideró incomprensible cualquier política destinada a debilitar la presencia nacional en el extremo sur del país.
Fernández rechazó las posturas que presentan a Tierra del Fuego como una provincia inviable o excesivamente dependiente de los beneficios nacionales.
“Tierra del Fuego es un lugar estratégicamente central para el desarrollo argentino y para el desarrollo geopolítico de la Argentina. Hay que invertir y hay que subsidiar, porque las condiciones para desarrollarse allí son muy adversas”, afirmó.
Según señaló, la promoción industrial, los subsidios y las inversiones públicas no deben analizarse solamente desde una perspectiva económica, sino como herramientas necesarias para sostener población, empleo, infraestructura y soberanía en una región clave.
El exmandatario comparó la situación fueguina con las políticas proteccionistas aplicadas por las principales potencias mundiales. Mencionó que Estados Unidos eleva aranceles para preservar su industria y que el Reino Unido destina importantes recursos económicos para sostener su ocupación en las Islas Malvinas.
“El sostenimiento financiero y económico que hace el Reino Unido en Malvinas es cuantioso. Todo esto ocurre cuando uno renuncia a defender los intereses de su país y empieza a defender los intereses de Estados Unidos”, manifestó.
Fernández vinculó la intervención nacional del puerto de Ushuaia con una estrategia internacional que, según denunció, busca profundizar la presencia estadounidense en Tierra del Fuego y en el Atlántico Sur.
“Milei ha supeditado la estrategia argentina a los intereses de Estados Unidos. Por eso actúa como actúa con Malvinas, por eso las patrullas en el Mar del Sur están a cargo de buques norteamericanos, por eso se interviene el puerto de Ushuaia y por eso quieren montar una base militar en Tierra del Fuego”, sostuvo.
El expresidente remarcó que el puerto de Ushuaia constituye una infraestructura fundamental para la actividad turística, comercial, logística y antártica. Por esa razón, consideró que su administración no puede quedar separada de los intereses provinciales y nacionales.
Para Fernández, debilitar el control argentino sobre el puerto y permitir una mayor intervención extranjera afecta directamente la proyección soberana del país hacia la Antártida.
El exjefe de Estado destacó que Tierra del Fuego es la provincia argentina más cercana a las Islas Malvinas y al continente antártico.
También recordó que su nombre completo, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, refleja la responsabilidad política, territorial y administrativa que posee sobre esos espacios.
“Cuando se descuida ese lugar como estrategia geopolítica, se está trabajando para la OTAN y no para la Argentina”, lanzó Fernández.
El exmandatario afirmó que el debilitamiento de la provincia no puede considerarse una consecuencia aislada del ajuste económico, sino una decisión que beneficia a intereses externos.
En ese sentido, advirtió que la pérdida de puestos de trabajo industriales, la eliminación de beneficios y el deterioro de la infraestructura pueden reducir la presencia argentina en una región disputada internacionalmente.
Fernández también se refirió a la grave situación laboral y productiva que atraviesa Río Grande, donde la caída de la actividad industrial provocó despidos, suspensiones y una fuerte reducción del consumo.
El expresidente sostuvo que el régimen de promoción fueguino debe ser defendido porque permite mantener una estructura productiva y social permanente en el extremo sur del país.
“Tierra del Fuego no puede ser tratada como cualquier otro lugar. Allí hay condiciones climáticas, geográficas y logísticas muy adversas, pero también existe una importancia estratégica extraordinaria”, expresó.
Desde su perspectiva, la discusión sobre los beneficios industriales no puede limitarse al costo fiscal. También deben considerarse la generación de empleo, la ocupación territorial, el desarrollo tecnológico y la defensa de la soberanía.
Fernández advirtió que quitar los incentivos sin ofrecer una alternativa productiva significaría acelerar la destrucción del entramado industrial de Río Grande y profundizar la dependencia económica de la provincia.
Otro de los temas abordados fue el avance de proyectos para la explotación de hidrocarburos en el yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca norte de las Islas Malvinas.
Fernández aseguró que sigue con preocupación esta situación y señaló que representa una consecuencia directa del debilitamiento de la política exterior argentina.
“Es el resultado de renunciar, renunciar y renunciar al reclamo de soberanía”, afirmó.
También cuestionó el comportamiento de funcionarios nacionales frente a las expresiones públicas vinculadas a Malvinas y denunció una pérdida de firmeza en la defensa de los derechos argentinos.
“Son una vergüenza. Es escandaloso lo que nos está pasando y espero que en algún momento reaccionemos y digamos basta”, expresó.
El expresidente consideró que la explotación de recursos naturales alrededor de las islas constituye una amenaza económica y soberana, especialmente cuando el Gobierno argentino mantiene una postura de alineamiento con Estados Unidos y el Reino Unido.
Fernández amplió sus cuestionamientos y afirmó que la política exterior argentina quedó reducida a “una subordinación absoluta a Estados Unidos e Israel”.
También repudió los agravios realizados por Milei contra el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y pidió disculpas al mandatario y al pueblo de Brasil.
El expresidente recordó que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y una de las economías más importantes de América Latina.
“Es inadmisible que se trate de esa manera al presidente de Brasil. Milei representa constitucionalmente a la República Argentina en el exterior y sus palabras tienen consecuencias absolutamente negativas”, indicó.
Fernández advirtió que el enfrentamiento con Brasil puede perjudicar las relaciones diplomáticas, comerciales y productivas, y sostuvo que ningún gobierno debería romper vínculos estratégicos con los países vecinos por diferencias ideológicas.
El exmandatario también cuestionó el programa económico nacional y afirmó que solamente registran crecimiento la actividad financiera, el petróleo, la minería y el sector agropecuario.
Según explicó, estas ramas representan una proporción reducida del empleo total, mientras que la mayoría de las actividades que generan puestos de trabajo atraviesa una profunda crisis.
Fernández mencionó el cierre de aproximadamente 28.000 empresas y la pérdida de cientos de miles de empleos, y puso en duda las estadísticas oficiales que muestran una reducción de la pobreza.
“Explíquenme cómo puede bajar la pobreza si existen menos empresas, más desempleados y una caída generalizada de la actividad económica que genera trabajo”, reclamó.
También rechazó que todos los problemas actuales sean responsabilidad de su administración y recordó que durante su gestión debió afrontar la deuda heredada, la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y una sequía que impidió el ingreso de unos 22.000 millones de dólares.
Fernández alertó además sobre el retroceso de la Argentina en materia científica, tecnológica, nuclear y satelital.
Destacó que el país forma parte de un reducido grupo de naciones capaces de construir satélites y colocarlos en órbita, y cuestionó cualquier intento de privatizar o debilitar instituciones como INVAP, el Instituto Balseiro y la Comisión Nacional de Energía Atómica.
“Los países que se desarrollan no son solamente los que tienen petróleo o gas. Son los que desarrollan tecnología, y para desarrollar tecnología necesitan científicos”, manifestó.
El expresidente utilizó el caso de Noruega para explicar que los recursos naturales deben explotarse mediante tecnología nacional y con una participación activa del Estado.
Aseguró que Noruega esperó hasta contar con las capacidades necesarias para explotar sus reservas petroleras y construyó un fondo soberano destinado a financiar educación, transporte, energía y políticas sociales.
Sobre el escenario electoral, Fernández afirmó que el peronismo continúa siendo la principal fuerza política organizada de la Argentina, aunque reconoció que necesita ampliar su base de apoyo para volver a gobernar.
Sostuvo que el movimiento debe construir alianzas democráticas con otros sectores, respetando la identidad de cada espacio.
“El peronismo tiene que abrirse, construir alianzas, hablarle más a la sociedad y menos a su interna”, expresó.
También consideró necesario que surja una nueva generación de dirigentes, al reconocer que la camada política de la que forma parte ya cumplió una etapa.
Fernández aseguró que existen candidatos capaces de enfrentar al oficialismo, pero señaló que la prioridad debe ser construir una propuesta amplia que defienda la producción, el trabajo, la ciencia y la soberanía.
Dentro de esa construcción, ubicó a Tierra del Fuego como una prioridad nacional: “Es nuestro espacio más cercano a Malvinas y a la Antártida. Desatenderlo significa renunciar a los intereses estratégicos de la Argentina”.