La situación de los trabajadores de Autofarma continúa agravándose ante la falta de una solución por la deuda que OSEF mantiene con la empresa. Juan Gironi, empleado de la firma, señaló en FM Provincia que las negociaciones no avanzaron y que las 200 familias afectadas viven con una profunda incertidumbre.
“No sabemos si van a venir despidos masivos o si van a cerrar las farmacias. Los trabajadores tenemos una incertidumbre muy grande”, expresó.
Según explicó, los propietarios de Autofarma rechazaron una propuesta de OSEF que consistía en cancelar la deuda mediante cuotas hasta enero. Gironi aseguró que los montos ofrecidos no alcanzaban para cubrir las obligaciones acumuladas y tampoco contemplaban los intereses por el atraso.
“La suma de las cuotas no alcanzaba ni para pagar los meses adeudados. Quieren cancelar una deuda atrasada sin intereses y también piden una quita. Es una locura”, cuestionó.
El trabajador sostuvo que OSEF mantiene una deuda cercana a los $5.000 millones con la empresa. A esto se suma la necesidad de afrontar aproximadamente $500 millones mensuales entre los salarios de los 200 empleados, además de los aportes, proveedores y compromisos con las droguerías.
Gironi alertó que la falta de pago de los aportes ya comenzó a tener consecuencias directas sobre los trabajadores y sus familias. Algunos empleados habrían perdido temporalmente la cobertura médica y enfrentan dificultades para acceder a sus tratamientos.
“Hay compañeros a los que les están cortando la obra social y están quedando sin medicación. Tenemos trabajadores con diabetes y compañeros con hijos recién nacidos que se están quedando sin cobertura”, relató.
Además, indicó que todavía no cobraron el salario de junio ni el medio aguinaldo y que ya se encuentra venciendo el sueldo correspondiente a julio.
“Necesitamos una solución inmediata. Somos 200 familias y lo que más nos preocupa es saber si la empresa podrá continuar funcionando”, remarcó.
La crisis financiera también afectó severamente el funcionamiento de las farmacias. Gironi reveló que Autofarma lleva aproximadamente cinco meses sin poder comprar medicamentos, debido a las deudas acumuladas con las droguerías.
Esta situación provocó una fuerte caída de la facturación diaria y redujo la capacidad de la firma para generar ingresos que permitan sostener los puestos laborales.
“La droguería no quiere más promesas, necesita algo concreto de parte de OSEF para que podamos volver a estar operativos. Hace cinco meses que no compramos medicamentos”, manifestó.
El empleado afirmó que la deuda se arrastra desde noviembre y diciembre del año pasado, pese a que el convenio establece que los pagos deben concretarse dentro de los 30 días. Actualmente, los atrasos alcanzarían entre 180 y 210 días.
Ante la imposibilidad de abonar los salarios, la empresa redujo los horarios para permitir que los empleados puedan buscar otras fuentes de ingresos. Sin embargo, Gironi advirtió que las actividades alternativas no alcanzan para cubrir los gastos básicos.
“Hay compañeros que están pidiendo bolsones de comida, otros volvieron a vivir con sus padres y muchos estamos vendiendo comida fuera del horario laboral para poder subsistir”, describió.
También señaló que algunos trabajadores comenzaron a manejar para aplicaciones de transporte, solicitaron préstamos o refinanciaron sus tarjetas de crédito. Incluso, aseguró que existen empleados que enfrentan el riesgo de ser desalojados de sus viviendas.
“Nos ayudamos entre nosotros porque hay muchas familias que la están pasando muy mal. Los préstamos ya no se pueden pagar y algunos compañeros están siendo desalojados”, lamentó.
Gironi contó que los trabajadores intentaron comunicarse directamente con el presidente de OSEF, Gustavo García, pero no consiguieron una respuesta. También enviaron representantes para solicitar una reunión, aunque el encuentro no habría podido concretarse.
“No contesta los mensajes y tampoco quiso recibir al representante de los trabajadores. Nos dijo que iba a arreglarlo con los dueños, pero ese acuerdo nunca llegó”, afirmó.
El empleado agradeció la intervención del secretario de Gobierno, quien habría funcionado como intermediario entre las partes, pero insistió en que el conflicto requiere una resolución urgente.
“El acuerdo era necesario ayer, no hoy. De esto depende la continuidad de todos los trabajadores. Seguimos aguantando porque no queremos perder nuestras fuentes laborales”, sentenció.