Las estadísticas del Banco Central y los informes privados comienzan a mostrar una realidad que atraviesa a millones de hogares argentinos: el endeudamiento familiar alcanzó niveles históricos y la cantidad de personas que ya no puede cumplir con el pago de sus obligaciones financieras continúa creciendo. La mora en los créditos destinados a las familias llegó al 12,8%, el nivel más alto en más de dos décadas, impulsada principalmente por el atraso en tarjetas de crédito y préstamos personales.
Pero detrás de los porcentajes aparecen historias mucho más complejas. Ya no se trata de familias que se endeudan para comprar un electrodoméstico, cambiar el automóvil o mejorar su vivienda. Hoy, cada vez más argentinos recurren a préstamos bancarios, tarjetas de crédito y billeteras virtuales para afrontar gastos cotidianos como alimentos, tarifas, medicamentos o alquileres.
En ese contexto, el economista y presidente de RGA Activa, Juan Pablo Deluca, advirtió que la situación es especialmente preocupante entre los jóvenes y en quienes toman financiamiento a través de plataformas digitales.
"Los datos muestran que una de cada diez familias ya no puede pagar sus deudas con más de 90 días de atraso. Pero el panorama es mucho más grave en las plataformas financieras, donde la morosidad prácticamente se duplica y, entre los jóvenes, alcanza niveles cercanos al 50%", explicó.
Según Deluca, el crecimiento de las fintech amplió el acceso al crédito, aunque también expuso a muchas familias a condiciones financieras mucho más exigentes.
"Las plataformas ofrecen préstamos de manera inmediata, pero cuando aparecen dificultades para pagar aplican intereses punitorios extremadamente elevados. Estamos viendo casos donde las tasas por mora rondan el 700% anual, lo que vuelve prácticamente imposible salir del endeudamiento", sostuvo.
El economista remarcó que el fenómeno no puede analizarse únicamente desde las decisiones individuales de quienes toman un crédito.
"Si existiera un dos por ciento de mora podríamos hablar de errores de administración personal. Pero cuando millones de argentinos atraviesan el mismo problema estamos frente a un fenómeno económico y social mucho más profundo. La pérdida del poder adquisitivo, la caída del empleo y la utilización del crédito para cubrir gastos básicos son parte de una misma realidad", afirmó.
El escenario resulta especialmente sensible en Tierra del Fuego. Informes sobre el sistema financiero ubican a la provincia con la deuda mediana más alta de la Patagonia, reflejando el fuerte peso que tiene el costo de vida sobre los ingresos familiares. Al mismo tiempo, los estudios muestran que el crédito dejó de utilizarse para proyectos de largo plazo y pasó a convertirse en un mecanismo para sostener el consumo cotidiano.
A ese panorama se suma el deterioro del mercado laboral. Durante el último año, Tierra del Fuego registró la mayor caída del empleo privado formal del país, con más de 3.100 puestos de trabajo registrados perdidos, un contexto que reduce la capacidad de pago de miles de hogares y aumenta la dependencia del financiamiento para afrontar gastos esenciales.
Para Deluca, esa combinación explica buena parte del crecimiento de la morosidad.
"Cuando una familia pierde ingresos pero las obligaciones siguen llegando todos los meses, muchas veces el crédito deja de ser una herramienta para progresar y se transforma en la única alternativa para llegar a fin de mes. Ese mecanismo termina generando un círculo muy difícil de romper", señaló.
La preocupación por el aumento del endeudamiento también abrió una discusión política. En los últimos días, el presidente Javier Milei volvió a minimizar el fenómeno y sostuvo que las personas son responsables de las decisiones financieras que toman, una postura que se suma a las declaraciones de funcionarios nacionales que atribuyen el crecimiento de la mora a una falta de educación financiera.
Sin embargo, para Deluca el problema requiere otro enfoque.
"Las familias necesitan herramientas para salir del sobreendeudamiento. Es necesario discutir mecanismos de refinanciación, revisar las tasas que aplican las plataformas financieras y construir políticas que permitan recuperar ingresos y empleo. Si no se actúa sobre esas variables, la deuda seguirá creciendo y cada vez será más difícil que miles de argentinos puedan volver a empezar", concluyó.