La discusión política sumó un nuevo capítulo esta semana y dejó de lado cualquier tono diplomático. Las declaraciones del contador Ramón Gallardo, quien volvió a cuestionar el rumbo económico y la falta de desarrollo de Tierra del Fuego, encontraron una respuesta demoledora del legislador provincial Damián Löffler, que apeló a la memoria política y lanzó una catarata de acusaciones sobre el pasado del dirigente.
Gallardo había vuelto a instalar un discurso crítico hacia las administraciones provinciales al sostener que Tierra del Fuego arrastra décadas sin nuevas inversiones, con un Estado sobredimensionado y una dirigencia incapaz de diversificar la matriz productiva. En distintas intervenciones públicas, también defendió políticas impulsadas por el Gobierno nacional, como el RIGI, y reclamó una reducción del gasto político para generar condiciones que atraigan inversiones.
Sin embargo, sus declaraciones generaron una inmediata reacción de Löffler, quien decidió responder con un mensaje de alto voltaje político publicado en sus redes sociales.
Lejos de discutir exclusivamente las ideas económicas planteadas por Gallardo, el legislador apuntó directamente contra su trayectoria en la función pública.
"Hay que ser muy caradura señor", comienza el texto difundido por Löffler.
A partir de allí, recordó que Gallardo integró el directorio del Banco de Tierra del Fuego durante una gestión vinculada al Movimiento Popular Fueguino y sostuvo que su designación respondió a vínculos políticos familiares.
El legislador fue más allá y lo acusó de haber obtenido un crédito millonario mientras ocupaba ese cargo, afirmando que la deuda nunca fue cancelada y terminó incorporada al Fondo Residual.
"Tenga memoria y rinda cuentas", concluye uno de los pasajes más duros del mensaje.
En su publicación, Löffler también rescató uno de los episodios más controvertidos vinculados al emprendimiento pesquero conocido como RASEGAL I y RASEGAL II.
Según el legislador, los barcos financiados con recursos públicos "nunca tocaron el agua", utilizando ese antecedente para cuestionar la autoridad moral del contador a la hora de realizar diagnósticos sobre la administración provincial.
Las referencias reabren viejos debates políticos que durante años formaron parte de las discusiones sobre el uso de fondos públicos en la provincia.
El tramo final del mensaje tuvo un marcado contenido político.
Löffler acusó a Gallardo de actuar como un "operador económico" del Gobierno de Javier Milei y lo responsabilizó de respaldar un modelo que, según afirmó, perjudica directamente a Tierra del Fuego.
"Ahora se hace el estadista y oficia de operador económico del gobierno de Milei que destruye nuestra provincia, nuestros recursos, nuestra industria, nuestra soberanía y nuestro empleo", escribió el legislador.
Además, sostuvo que el contador "solo busca un nuevo cargo" dentro del esquema político libertario.
El intercambio vuelve a poner en evidencia el creciente nivel de confrontación política que atraviesa Tierra del Fuego.
Las intervenciones públicas de Gallardo ya no se limitan al análisis técnico de variables económicas. Sus críticas a la estructura del Estado, su defensa de herramientas como el RIGI y sus cuestionamientos a la dirigencia provincial lo han convertido en una de las voces más cercanas a las posiciones económicas que impulsa el Gobierno nacional.
La respuesta de Löffler demuestra que esas posiciones ya no son respondidas únicamente con argumentos económicos, sino también con fuertes cuestionamientos sobre la trayectoria pública de quienes las sostienen.
El resultado fue un cruce que dejó de discutir exclusivamente modelos de desarrollo para transformarse en una disputa sobre credibilidad, antecedentes y responsabilidades políticas, elevando aún más la temperatura del debate fueguino.
