El establecimiento afectado es el formato Diarco Barrio ubicado en el microcentro de Zárate, provincia de Buenos Aires, cuya facturación diaria no alcanzaba para cubrir los costos necesarios para mantener la operación.
El cierre encendió las alarmas sobre una posible profundización del proceso de ajuste de la compañía, en momentos en que la caída del consumo y el incremento de los costos están obligando a las grandes cadenas a revisar la rentabilidad de cada uno de sus establecimientos.
Según la información publicada por iProfesional, dentro del sector no descartan que Diarco avance con nuevos “achiques” si las ventas no muestran una recuperación, aunque hasta el momento la compañía no comunicó oficialmente cuáles podrían ser las próximas sucursales alcanzadas por una eventual reestructuración.
La preocupación alcanza especialmente a las sucursales con menores niveles de facturación. El escenario abre la posibilidad de que la revisión no quede limitada a Buenos Aires y alcance locales ubicados en otras provincias, como parte de una estrategia destinada a reducir costos y sostener aquellas bocas que resulten económicamente viables.
Diarco cuenta con presencia en distintos puntos del territorio argentino y actualmente mantiene operaciones en numerosas ciudades del interior. La propia cadena desarrolla promociones diferenciadas para establecimientos ubicados en localidades como Chilecito, Chos Malal, El Bolsón, Junín de los Andes, Pico Truncado, Piedrabuena, Puerto Deseado, Rafaela, Trenque Lauquen y Tres Arroyos, entre otras.
Por ahora no existe una comunicación oficial que confirme cuáles podrían cerrar, pero la situación de Zárate dejó nuevamente bajo observación el desempeño de cada sucursal y la posibilidad de que el proceso de reducción de estructuras se amplíe si continúa deteriorándose el consumo.
El local cerrado había abierto sus puertas hacía poco más de medio año y funcionaba en pleno centro de Zárate. Fuentes de esa ciudad indicaron que el volumen de ventas registrado durante el primer semestre resultó insuficiente para sostener los costos operativos del establecimiento.
La decisión no alcanza, por el momento, a la sucursal principal que Diarco mantiene en esa misma ciudad, que continúa trabajando normalmente.
Sin embargo, la posibilidad de nuevos ajustes quedó instalada ante la falta de señales claras de recuperación del consumo. El cierre también genera incertidumbre por el futuro laboral de los empleados afectados, ya que inicialmente no trascendieron precisiones sobre su posible reubicación.
El problema excede a Diarco. La combinación entre menores ventas, aumento de alquileres y servicios, mayores costos operativos y dificultades para sostener los márgenes de rentabilidad está llevando a diferentes empresas del supermercadismo a reducir superficies, implementar retiros voluntarios y cerrar aquellos establecimientos que presentan pérdidas.
El canal mayorista, que durante los años de alta inflación había ganado clientes por la búsqueda de mejores precios y compras en cantidad, también comenzó a sentir con fuerza la retracción del consumo.
El cierre de Zárate aparece así como una nueva señal de alerta para Diarco y para todo el sector. Si las ventas no reaccionan, el proceso de reestructuración podría profundizarse y alcanzar nuevas sucursales en distintos puntos del país, aunque cualquier cierre concreto deberá esperar una confirmación oficial de la empresa.