De acuerdo con los últimos datos oficiales, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero mostró durante junio un crecimiento del 2% interanual y una mejora del 0,9% frente a mayo en términos desestacionalizados. Sin embargo, el avance no logró compensar la contracción acumulada desde comienzos del año.
El dato más preocupante aparece al analizar el comportamiento de determinadas ramas industriales. Textiles e indumentaria registraron una caída acumulada del 17,1% entre enero y junio, convirtiéndose en uno de los sectores más afectados durante la primera mitad de 2026.
La industria automotriz tampoco logró escapar del escenario adverso y acumuló un retroceso del 10,7% durante el mismo período. Ambos sectores explicaron una parte significativa de la caída general de la actividad manufacturera.
A estas bajas se suma el menor nivel de actividad observado en maquinaria y equipo, una categoría que incluye rubros como la fabricación de maquinaria agrícola y electrodomésticos, sectores particularmente sensibles para la actividad fabril y el sostenimiento de puestos laborales.
El panorama industrial no fue uniforme. Mientras algunas actividades profundizaron sus retrocesos, otras consiguieron mostrar señales positivas durante junio.
Alimentos y bebidas aumentaron su producción un 6,1% interanual, mientras que la refinación de petróleo, los productos químicos y los de caucho y plástico registraron en conjunto un crecimiento del 7,1%.
Dentro de ese segmento se destacó particularmente la industria farmacéutica, que alcanzó una mejora interanual del 15,6%, impulsada por una mayor comercialización de medicamentos tanto en el mercado interno como en el exterior.
Más allá de la recuperación parcial observada durante los últimos meses, el escenario mantiene interrogantes sobre la posibilidad de alcanzar una recuperación sostenida de la producción.
Entre los factores que condicionan una mejora más contundente aparecen el enfriamiento del crédito, el bajo nivel de inversión y la falta de una mayor recomposición salarial, elementos que repercuten directamente sobre el consumo y la demanda interna.
El comportamiento de las ramas más castigadas será uno de los principales aspectos a seguir durante el segundo semestre, especialmente por la importancia que tienen textiles, automotrices, metalmecánicas y otras actividades manufactureras en la generación de empleo industrial.
De esta manera, pese al repunte registrado en junio, la industria terminó los primeros seis meses del año con una caída acumulada del 2,2% y sectores estratégicos hundidos hasta un 17,1%, dejando un panorama de incertidumbre para la actividad fabril y los puestos de trabajo durante la segunda mitad de 2026.