RÍO GRANDE.- El Día del Niño llegará este año en un contexto de consumo más retraído, con familias que priorizan el precio y comercios que apelan a promociones y descuentos para sostener las ventas. La fecha, que concentra cerca del 60% de las operaciones anuales del sector juguetero, será determinante para definir el comportamiento de la actividad durante 2026.
Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las ventas acumularon una caída del 10% durante el primer semestre. La entidad, sin embargo, considera que todavía es prematuro proyectar el resultado anual debido a la fuerte concentración de operaciones que se produce durante la previa del Día del Niño y las fiestas de fin de año.
El escenario comercial está marcado por un menor poder adquisitivo y una mayor sensibilidad de los consumidores frente a los precios. En ese contexto, las promociones bancarias aparecen como una de las principales herramientas a las que recurren los comercios para intentar recuperar movimiento.
Las grandes superficies concentran una mayor demanda de productos de primer precio, mientras que los juguetes didácticos económicos mantienen un comportamiento relativamente favorable. En el segmento de productos licenciados, en tanto, títulos como Toy Story 5 y Spider-Man funcionan como algunos de los principales impulsores de ventas.
Un mercado cada vez más ajustado
La contracción del consumo también modificó la estructura del comercio minorista. Según fuentes del sector, decenas de jugueterías de barrio cerraron sus locales físicos o trasladaron su actividad exclusivamente a internet durante los últimos dos años y medio.
El fenómeno se combina con el avance de las compras mediante el sistema puerta a puerta, que permite a los consumidores adquirir productos desde sus hogares y representa una competencia adicional para los comercios establecidos.
La CAIJ también reclama una regulación de este canal por cuestiones que exceden la competencia comercial. La entidad manifestó preocupación por la seguridad de algunos juguetes que ingresan mediante compras internacionales.
Como parte de ese planteo, realizó una compra de prueba a través de Temu y sostuvo que la mayoría de los productos analizados presentó incumplimientos. Algunos, según la Cámara, dieron positivo por la presencia de ftalatos, sustancias cuyo uso se encuentra restringido en juguetes y productos destinados a niños.
La entidad también presentó más de 30 denuncias por juguetes que considera que deberían estar prohibidos. Una de ellas estuvo relacionada con el producto denominado Squeezy Dumplings y derivó en allanamientos en distintos puntos del país.
El impacto de las importaciones
Las importaciones también tuvieron un fuerte crecimiento durante 2025. Ese año ingresaron juguetes por USD 114,5 millones, equivalentes a 22,6 millones de kilos, con un valor promedio de USD 5,07 por kilo.
El volumen significó un aumento del 75,8% respecto de 2024, mientras que el valor importado creció 40,5%. En total participaron 612 importadores y 381 empresas, equivalentes al 62,3%, fueron nuevos operadores sin antecedentes de operaciones durante 2024.
El fuerte ingreso de mercadería generó un exceso de stock que todavía repercute sobre el mercado. Durante el primer semestre de 2026, las importaciones tradicionales alcanzaron USD 37,8 millones y 7,2 millones de kilos, con bajas del 13,8% en valor y del 11,8% en volumen respecto del mismo período de 2025.
La Cámara sostiene que parte de la mercadería acumulada durante el año pasado terminó siendo liquidada a pérdida durante 2026, en un mercado con menor demanda y elevados niveles de stock.
Otro de los cuestionamientos de la entidad apunta a los valores declarados en las operaciones de importación. Durante 2025, 103 importadores declararon valores inferiores a USD 2 por kilo, una cifra que la Cámara considera técnicamente difícil de justificar para juguetes.
Menos producción nacional
La industria argentina también atraviesa las consecuencias del menor nivel de actividad. Según la información difundida por la CAIJ, cinco fábricas se encuentran actualmente en proceso de cierre y el sector trabaja con alrededor del 30% de su capacidad instalada.
La reducción del empleo se produjo principalmente a través de jubilaciones y contratos que no fueron renovados, de acuerdo con la entidad. Se trata, en muchos casos, de pequeñas y medianas empresas familiares con décadas de trayectoria.
El presidente de la CAIJ, Matías Furio, explicó además que algunos fabricantes están evaluando reconvertirse hacia la importación. Sin embargo, esa alternativa también enfrenta dificultades debido a la menor demanda y al stock acumulado.
El ajuste llegó incluso a los procesos productivos. En el caso de los juegos de mesa, algunas empresas comenzaron a internalizar tareas que antes tercerizaban, como la impresión de las cajas, con el objetivo de reducir costos.
Qué puede pasar en Tierra del Fuego
Aunque los datos corresponden al mercado nacional, el escenario tiene una incidencia directa sobre el comercio fueguino. La menor capacidad de compra de las familias, la búsqueda de productos económicos y la expansión de las compras online configuran un contexto que también condiciona a los comercios locales.
Para los jugueteros, los días previos al domingo 16 de agosto serán determinantes. La expectativa está puesta en las promociones y en la posibilidad de que la fecha genere un repunte suficiente para compensar parte de la caída registrada durante la primera mitad del año.
Las perspectivas para el cierre de 2026, sin embargo, continúan divididas. Un 35% de los empresarios del sector espera una mejora, mientras el resto mantiene una visión más moderada o considera posible que la caída se profundice.
La fecha comercial más importante del calendario juguetero llega así en medio de un escenario donde el precio volvió a ocupar el centro de las decisiones de compra, tanto para las familias como para los comercios que intentan sostener su actividad.