¿Cómo debe crecer Río Grande? ¿Qué zonas deben preservarse? ¿Dónde pueden desarrollarse nuevas actividades productivas e industriales? ¿Cómo evitar que la expansión de la ciudad termine generando problemas difíciles de resolver?
Esas son algunas de las preguntas que forman parte del proceso que lleva adelante el Municipio de Río Grande para elaborar el Plan de Paisaje y Ordenamiento Territorial (PPyOT), una herramienta estratégica que busca establecer criterios para orientar el crecimiento de la ciudad y su entorno.
En ese marco, se realizó el taller “Hacia el Ordenamiento Territorial del Ejido Suburbano de Río Grande”, destinado a validar el diagnóstico elaborado por el equipo técnico municipal y sumar aportes de distintos sectores vinculados con el presente y el futuro de la ciudad.
La actividad fue organizada por la Subsecretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial, dependiente de la Secretaría de Gobierno, junto a la investigadora Lucía Fank.
El encuentro reunió a representantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, CONICET, INTA, Colegio de Arquitectos, Consejo Profesional de Agrimensura, Catastro provincial e Instituto Provincial de Vivienda y Hábitat, además de trabajadores de distintos niveles del Estado y profesionales vinculados con la planificación urbana.
Durante la jornada se conformaron mesas de trabajo para analizar diferentes dimensiones de Río Grande: patrimonio, ambiente, turismo, producción, industria, consolidación urbana y proyectos estratégicos.
El objetivo fue poner en discusión el diagnóstico inicial y enriquecerlo a partir de distintas miradas y conocimientos sobre la realidad de la ciudad y su entorno.
Aunque muchas veces el ordenamiento territorial aparece como una cuestión estrictamente técnica, las decisiones que se toman sobre el territorio tienen consecuencias concretas en la vida cotidiana.
Definir dónde pueden desarrollarse nuevos barrios, qué sectores pueden destinarse a actividades productivas, qué espacios deben preservarse y cómo se articulan las diferentes áreas de la ciudad permite anticiparse a conflictos que, una vez consolidados, pueden resultar mucho más difíciles y costosos de resolver.
En una ciudad que continúa creciendo y enfrenta nuevos desafíos urbanos, contar con una planificación de largo plazo permite pensar el desarrollo sin perder de vista la calidad de vida, la infraestructura necesaria y las características propias de Río Grande.
El PPyOT no se limita al área urbana. También contempla el ejido suburbano, un espacio donde conviven actividades rurales, productivas e industriales con áreas de valor ambiental.
La propuesta apunta a construir una mirada integral que permita compatibilizar la expansión de Río Grande con la preservación de sus recursos naturales y el fortalecimiento de actividades económicas que tienen un papel central en la identidad y el desarrollo de la ciudad.
En ese sentido, la planificación busca evitar que cada decisión sea tomada de manera aislada y propone establecer criterios comunes para pensar el territorio como un todo.
Los aportes surgidos del taller serán incorporados al documento final del Plan de Paisaje y Ordenamiento Territorial.
Una vez consolidado, el PPyOT servirá como base para desarrollar y actualizar herramientas normativas destinadas a orientar las decisiones futuras sobre el uso del suelo y el crecimiento urbano.
Esto permitirá que nuevas obras, inversiones y proyectos estratégicos puedan ser analizados dentro de un marco de planificación común, contemplando sus impactos y su relación con el resto de la ciudad.
La planificación territorial no busca detener el crecimiento de Río Grande, sino ordenarlo y acompañarlo.
El desafío es construir una ciudad capaz de expandirse, generar nuevas oportunidades para la producción y la industria, preservar sus paisajes y recursos naturales y, al mismo tiempo, contar con la infraestructura necesaria para acompañar las necesidades de una población en crecimiento.
Con este proceso participativo, el Municipio avanza en la construcción de una herramienta que apunta a proyectar cómo será Río Grande en las próximas décadas.
Porque planificar una ciudad no significa solamente decidir dónde construir. Significa anticipar sus necesidades, proteger aquello que debe preservarse y generar las condiciones para que el crecimiento urbano, productivo y ambiental puedan formar parte de un mismo proyecto de ciudad.