“Escuchamos un gobernador que viene, tira cuatro o cinco noticias y después no lo vemos más. No lo vemos más. Por la isla se va por un tiempo, vuelve con otras cuatro o cinco noticias y se va de nuevo. A ver, ¿quién gobierna?”, lanzó Arcando.
En ese contexto, el exmandatario fue todavía más contundente y puso directamente en discusión el funcionamiento político del Ejecutivo provincial.
“Yo creo que si empezamos a sacar los decretos, creo que ha estado más de gobernadora la vicegobernadora Mónica Urquiza que el propio gobernador”, afirmó.
Arcando aclaró que sus cuestionamientos están dirigidos exclusivamente al plano político y a la gestión. Incluso recordó que mantiene una relación personal con Melella, aunque reconoció que hace tiempo no tiene comunicación con él.
“Soy amigo, no sé si después de esta declaración sigo siendo amigo del gobernador, pero hace un montón de tiempo que no hablo ni por mensaje con él. Acá estoy hablando de cuestiones políticas, no de cuestiones personales”, remarcó.
Al ser consultado sobre si considera que el principal problema está relacionado con una falta de gestión, Arcando respondió de manera categórica: “Totalmente”.
A partir de allí describió una situación social que, según aseguró, percibe diariamente en las calles. Contó que empleados del propio Estado provincial se acercan para pedirle ayuda en la búsqueda de una segunda fuente de ingresos porque sus salarios ya no alcanzan para cubrir los gastos mensuales.
“¿Sabés cuáles son los mensajes que más recibo? Porque parece que algunos creen que todavía estoy en funciones. Me piden trabajo. ¿Pero sabés quién me pide trabajo? La gente que trabaja en Gobierno”, reveló.
Según relató, algunos trabajadores estatales le preguntan si conoce comercios o personas que necesiten empleados durante la tarde e incluso se ofrecen para realizar tareas domésticas.
“Me dicen: ‘Si conocés a alguien que necesite a alguien por la tarde, porque el sueldo no me alcanza’. O aunque sea para limpieza de casas. Ahí te das cuenta de la realidad del salario que está percibiendo el empleado público”, señaló.
Arcando también mencionó la situación de trabajadores vinculados a la limpieza de establecimientos educativos. Relató el caso de una persona que, según le manifestó, percibía alrededor de 400 mil pesos y enfrentaba dificultades hasta para contar con los elementos necesarios para limpiar una escuela.
“A veces no les daban los elementos para limpiar la escuela y aparentemente les decían a los directivos que tenían que llevar ellos las cosas. ¿Qué está pasando? ¿No saben lo que está pasando abajo?”, cuestionó.
El exvicegobernador sostuvo que asumir la conducción de Tierra del Fuego exige una dedicación permanente y recordó situaciones atravesadas durante su paso por el Ejecutivo para marcar diferencias con lo que observa actualmente.
“Está muy lindo ser gobernador, pero cuando uno toma una responsabilidad de esa característica es full time”, afirmó.
También se refirió al conflicto docente y consideró que “la educación hoy está en una situación muy crítica”. En ese marco, rechazó las críticas que apuntan a que durante la gestión de Rosana Bertone se habían congelado los salarios estatales.
“Hay un latiguillo que me molesta mucho, que dice que nosotros congelamos el salario. Nosotros no congelamos ningún salario. Que vayan a buscar los decretos”, expresó.
Arcando aseguró que, cuando las negociaciones paritarias no llegaban a un acuerdo, se otorgaban incrementos mediante decretos y comparó aquella situación económica con la actualidad.
“La inflación en esa época era de un 25 o 26% anual y los aumentos eran similares. La categoría más baja llegaba a fin de mes, iba al supermercado y todavía llenaba el changuito. Hoy los salarios realmente no llegan a fin de mes y la mayoría de la gente está endeudada”, sostuvo.
Incluso afirmó que anteriormente muchas familias podían afrontar los estudios universitarios de sus hijos fuera de Tierra del Fuego cuando buscaban carreras que no se dictaban en la provincia.
“Hoy no pueden bancar a los hijos que están estudiando. En nuestra época lo podían hacer. Hasta podían pagar un plan de auto. Entonces, ¿de qué me hablan?”, manifestó.
Otro de los ejes de sus críticas estuvo dirigido a la relación que mantiene el Gobierno provincial con la administración nacional de Javier Milei. Arcando consideró que las diferencias ideológicas no deberían impedir que Tierra del Fuego mantenga canales de negociación abiertos con Nación.
Para marcar su posición recordó la relación que la gestión Bertone-Arcando mantuvo con Mauricio Macri, pese a encontrarse políticamente en veredas opuestas.
“A nosotros nos tocó gobernar con Macri, pero nos sentábamos en la mesa”, recordó.
Arcando mencionó una visita del expresidente a Tierra del Fuego y aseguró que, ante la ausencia de otros dirigentes, fue él quien llevó personalmente los reclamos provinciales.
“Me tuve que sentar ahí con Macri y le tuve que entregar los reclamos de los fueguinos por la plata que Nación nos estaba debiendo. Puse la cara por todos los fueguinos”, afirmó.
Desde esa comparación, cuestionó la estrategia actual frente al Gobierno nacional. “Nosotros nos plantábamos, pero también nos sentábamos a dialogar. Recibíamos fondos para hacer obras. Hoy no recibimos nada. ¿Por qué? Porque parece que es más fácil ponerse en contra del Gobierno nacional”, expresó.
Arcando aclaró que no plantea abandonar las diferencias con Javier Milei, sino sostener institucionalmente los reclamos de Tierra del Fuego.
“Yo no digo que no se pongan en contra. Pensamos distinto. Pero hay que sentarse, porque representás a todos los fueguinos, no a un sector de los fueguinos”, señaló.
En ese escenario también mencionó la intervención del Puerto de Ushuaia como uno de los conflictos que atraviesa actualmente la Provincia y volvió a reclamar una mayor presencia política para enfrentar los problemas económicos, educativos, salariales e institucionales.
Para Arcando, el deterioro de los ingresos estatales, los conflictos con Nación y las dificultades que atraviesan diferentes áreas requieren una conducción permanente. Su cuestionamiento terminó concentrándose en una pregunta que atravesó buena parte de su análisis sobre el Gobierno provincial: “¿Quién gobierna?”