Los tres nuevos despidos se produjeron este viernes en Comodoro Rivadavia, Chubut. Desde el Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Aguas Gaseosas y Afines (SUTIAGA) aseguraron que las desvinculaciones fueron sin causa y que, con estos casos, ya serían más de diez los trabajadores que perdieron sus puestos en el marco del conflicto local.
Dos de los empleados despedidos tenían nueve años de antigüedad, mientras que el tercero llevaba alrededor de un año trabajando en la empresa.
Uno de los casos generó particularmente malestar entre los trabajadores: según el secretario general de SUTIAGA, Cristian Bahamonde, uno de los despedidos había sido reconocido apenas un mes atrás como el mejor repositor de la Patagonia. Ahora quedó fuera de la compañía pese a que, según el sindicato, tenía un legajo laboral sin inconvenientes.
Frente a las cesantías, los trabajadores comenzaron una retención de servicios y el gremio llevó el reclamo ante la Secretaría de Trabajo. La organización sindical reclama que los tres empleados recuperen sus puestos y cuestiona que las desvinculaciones hayan alcanzado a personas que, aseguran, cumplían normalmente con sus tareas.
Lo ocurrido en Comodoro Rivadavia no aparece como un episodio aislado. Durante 2026 se conocieron diferentes procesos de reducción de personal y conflictos laborales relacionados directa o indirectamente con Quilmes en distintos puntos del país.
Uno de los casos de mayor magnitud se produjo en Zárate, provincia de Buenos Aires, donde la compañía avanzó con un fuerte achicamiento de la planta dedicada, entre otras marcas, a la producción de Corona. El establecimiento había llegado a contar con unos 260 trabajadores y el esquema planteado apunta a quedar con aproximadamente 80 empleados, mediante retiros voluntarios. Además, la producción pasó de un esquema de tres turnos diarios a solamente uno. Fuentes gremiales relacionaron el ajuste con una fuerte caída de las ventas y la retracción del consumo.
Otro fuerte impacto ocurrió en julio con Express Beer, empresa de transporte y logística que prestaba servicios para Cervecería y Maltería Quilmes en Buenos Aires. La firma cerró sus operaciones y el Sindicato de Camioneros denunció 220 puestos de trabajo afectados, lo que derivó en estado de alerta y reclamos para que los trabajadores fueran indemnizados o reubicados en otras compañías que prestan servicios para la cervecera.
A ese escenario se agregó, a fines de julio, la decisión de trasladar tareas del área de servicios compartidos y telemarketing desde Quilmes hacia India y México. En aquel momento surgió preocupación por alrededor de 150 posiciones laborales, aunque la empresa sostuvo que buscaría reubicar a la mayoría de los empleados alcanzados.
De esta manera, Comodoro Rivadavia, Zárate, Quilmes y otras localidades vinculadas a la estructura logística de la compañía vienen mostrando señales de un proceso de ajuste que atraviesa diferentes sectores de la actividad, desde producción y administración hasta distribución.
En el caso puntual de Comodoro Rivadavia, SUTIAGA sostuvo que los tres despidos conocidos este viernes elevaron a más de diez las desvinculaciones registradas durante los últimos meses. El sindicato aseguró que mantendrá el reclamo mientras no exista una respuesta para los trabajadores afectados.
Bahamonde también vinculó parte del conflicto con una disputa por la representación sindical. Según explicó, algunos trabajadores se habían desafiliado de SUTIAGA para incorporarse a una organización gremial de Neuquén y, a su entender, terminaron perdiendo protección sindical en Comodoro Rivadavia.
Mientras se desarrollan las actuaciones ante la autoridad laboral, el nuevo conflicto vuelve a poner a Quilmes bajo la lupa en medio de un escenario de caída del consumo, reducción de estructuras y pérdida de puestos laborales que ya mostró consecuencias en diferentes puntos del país.