Durante una entrevista en FM Centro, Potylicki explicó que los últimos registros disponibles corresponden a 2025 y son elaborados por el área de Epidemiología del Ministerio de Salud. “No es correcto decir que aumentaron los casos aquí”, sostuvo al referirse a algunas afirmaciones que circulan públicamente.
Según detalló, el análisis provincial se realiza tomando períodos de cinco años y los datos muestran una estabilidad general, aunque con algunas fluctuaciones anuales. Precisó que en 2025 la tasa fue de 12,6 cada 100 mil habitantes, mientras que en 2024 se había ubicado en 11,03 y en 2023 en 11,6.
Potylicki señaló que, debido a la cantidad de habitantes que tiene Tierra del Fuego, uno o dos casos pueden modificar considerablemente una tasa anual, por lo que consideró necesario analizar los números dentro de períodos más amplios antes de hablar de tendencias.
“Hay un imaginario en relación a la temática, donde muchas veces se utilizan datos que no son oficiales y se hace referencia a un aumento desproporcionado”, explicó. En ese sentido, insistió en que los registros disponibles hasta el momento no permiten sostener que exista un crecimiento significativo de los suicidios en la provincia.
La profesional aclaró, sin embargo, que esa estabilidad estadística no implica minimizar la problemática. Por el contrario, remarcó que cada situación requiere prevención, acompañamiento y una intervención temprana, y destacó la importancia de utilizar los datos para diseñar políticas públicas y estrategias específicas.
Potylicki también reconoció que el actual escenario económico y social está teniendo consecuencias sobre la salud mental de la población. La incertidumbre, las dificultades para llegar a fin de mes, los problemas laborales y las situaciones económicas familiares pueden generar mayor malestar emocional.
En este contexto, explicó que los equipos están recibiendo una demanda creciente vinculada con ansiedad, ataques de pánico, depresión y otras situaciones de padecimiento emocional, aunque aclaró que esto no puede trasladarse automáticamente a una conclusión sobre un incremento de suicidios.
La responsable del programa provincial destacó además el trabajo que se viene realizando mediante mesas intersectoriales en Río Grande y Ushuaia, con participación de diferentes organismos y sectores de la comunidad.
Para Potylicki, la prevención no puede quedar exclusivamente en manos de psicólogos, psiquiatras o del sistema sanitario. Escuelas, clubes, familias, espacios laborales, amistades y organizaciones sociales cumplen un papel fundamental para detectar situaciones de sufrimiento y acompañar a una persona antes de que atraviese una crisis más profunda.
“La salida es en la comunidad”, resumió, al remarcar la necesidad de reconstruir redes y fortalecer el tejido social. Además, sostuvo que contar con más profesionales es importante, pero que “no se termina en un consultorio”.
Finalmente, Potylicki remarcó uno de los principales mensajes del programa: “El suicidio se puede prevenir”, y llamó a trabajar desde la escucha, el acompañamiento, la detección temprana y la responsabilidad colectiva frente a una problemática que requiere un abordaje cuidadoso y sostenido.