La actualización prevista para agosto será del 1,9% sobre los salarios mínimos de julio, acompañada por un bono no remunerativo cuyo monto dependerá de la cantidad de horas trabajadas semanalmente. Sin embargo, Sánchez consideró que la mejora resulta prácticamente insignificante frente al costo de vida.
“Nadie vive con $4.000 o $5.000 la hora”, remarcó, y señaló que muchas trabajadoras no están en condiciones de rechazar el incremento debido a la necesidad de conservar sus empleos.
De acuerdo con las nuevas escalas, el personal de tareas generales tendrá un salario mínimo nacional de $3.804,66 por hora con retiro. En Tierra del Fuego debe agregarse el adicional por zona desfavorable, aunque el valor continúa ubicándose por debajo de los $5.000 por hora.
Además del aumento, el acuerdo contempla una suma no remunerativa para agosto:
Sánchez ironizó sobre el impacto real de esos montos y sostuvo que, para muchas trabajadoras, el aumento mensual “no alcanza ni para un kilo de papas”.
El esquema salarial continuará con incrementos escalonados: 1,8% en septiembre, 1,7% en octubre y 1,6% tanto en noviembre como en diciembre. También deberá sumarse el adicional del 1% por cada año de antigüedad cuando corresponda.
La referente aclaró que todavía debe aguardarse la publicación oficial de las escalas, aunque recomendó que las empleadas comiencen a conversar con sus empleadores porque los aumentos y el bono alcanzan a todas las trabajadoras comprendidas en el régimen de casas particulares.
Uno de los datos más preocupantes está relacionado con la informalidad. Sánchez explicó que, de acuerdo con la información analizada durante una capacitación sindical, aproximadamente el 75% de las trabajadoras de casas particulares no está registrado.
Esto significa que apenas una de cada cuatro cuenta formalmente con aportes, obra social, vacaciones, aguinaldo y protección frente a un despido. Otras estimaciones mencionadas durante la entrevista indican que existirían cerca de 450.000 trabajadoras registradas y más de 1,3 millones en la informalidad.
Sánchez también denunció que algunos empleadores pagan el monotributo de las trabajadoras y presentan esa modalidad como si fuera una registración laboral.
“No somos monotributistas, somos trabajadoras en relación de dependencia”, enfatizó. Según explicó, una empleada inscripta de esa manera queda expuesta a perder derechos fundamentales como aguinaldo, vacaciones pagadas, feriados, indemnización y aportes laborales.
La dirigente sostuvo que esta práctica constituye un abuso porque intenta presentar una relación laboral permanente como la contratación ocasional de un servicio.
“Hay empleadores que dicen que, si registran a una trabajadora, deben bajarle el valor de la hora. Siempre nos corren con ventaja y esa es la bronca que da”, planteó.
Frente a quienes argumentan que no pueden afrontar los costos laborales, Sánchez fue contundente: “Si el trabajo está complicado, no tengas empleada doméstica. Nadie puede vivir con estos salarios”.