miércoles 26 de agosto de 2026 - Edición Nº2821

Generales | 26 ago 2026

Sin clases en el CPET

Sin gas y con un cepo de Camuzzi, el CPET vuelve a cerrar sus puertas

14:15 |La distribuidora detectó pérdidas de gas en distintos artefactos del establecimiento y decidió interrumpir preventivamente el suministro. El episodio vuelve a poner bajo la lupa las condiciones del edificio y contrasta con las intervenciones que el Gobierno provincial aseguró haber realizado durante los recesos.


La situación edilicia del Colegio Provincial de Educación Tecnológica (CPET) volvió a quedar en el centro de la escena, esta vez por una intervención que no admite demasiadas interpretaciones: Camuzzi Gas del Sur detectó pérdidas de gas en distintos artefactos de las instalaciones y colocó un cepo en el medidor, dejando preventivamente fuera de servicio el suministro.

La decisión de la distribuidora no responde a una discusión política ni a un reclamo gremial. Se trata de una medida vinculada directamente con la seguridad de la instalación, luego de que fueran detectadas pérdidas en diferentes artefactos del establecimiento.

Y justamente por eso el episodio adquiere una dimensión mayor.

Porque mientras desde el Gobierno de Tierra del Fuego se difundieron en distintos momentos trabajos de mantenimiento y refacción en los edificios escolares, la realidad que vuelve a aparecer en el CPET es la de una infraestructura que presenta problemas suficientemente serios como para que una empresa prestadora de un servicio esencial deba intervenir y suspender preventivamente el suministro.

El contraste resulta todavía más evidente si se tiene en cuenta que el propio Gobierno provincial difundió en julio de 2022 tareas de mantenimiento y refacciones en el Colegio CPET de Río Grande.

Un edificio que vuelve a quedar en evidencia

El nuevo episodio tampoco aparece aislado.

Durante octubre de 2025, el CPET ya había sido evacuado luego de un cortocircuito registrado en un aula. Días después, el establecimiento volvió a ser noticia por un principio de incendio originado en la sala de preceptores, situación que también derivó en una evacuación preventiva.

Ahora se suma un problema diferente pero igualmente sensible: pérdidas de gas en artefactos que llevaron a Camuzzi a intervenir directamente sobre el suministro.

La imagen del cepo colocado sobre el medidor termina siendo, en sí misma, una fotografía difícil de disimular.

No se trata ya de una pared deteriorada, una filtración, una instalación que necesita reparación o una denuncia de docentes y familias. Se trata de una empresa distribuidora que detectó una condición que consideró insegura y actuó preventivamente.

La seguridad no puede ser una puesta en escena

El episodio vuelve a poner en discusión qué significa realmente "atender" los edificios escolares.

Durante los recesos, las intervenciones en escuelas suelen ser presentadas públicamente como parte de planes de mantenimiento, con fotografías de trabajos, recorridas y anuncios oficiales.

Pero el verdadero resultado de esas intervenciones no debería medirse por las imágenes difundidas en redes sociales, sino por las condiciones en las que los establecimientos reciben posteriormente a docentes, trabajadores y estudiantes.

Y el CPET vuelve a ofrecer una respuesta incómoda.

Si después de las tareas de mantenimiento una inspección termina detectando pérdidas de gas en varios artefactos y obliga a clausurar preventivamente el suministro, las preguntas son inevitables: qué trabajos se realizaron, qué controles se efectuaron, quién certificó las instalaciones y por qué esas deficiencias no fueron detectadas y corregidas antes.

La cuestión no es menor. El gas no admite improvisaciones.

Camuzzi tiene precisamente entre sus funciones vinculadas al servicio la atención de situaciones de emergencia y seguridad. La empresa mantiene canales específicos para este tipo de situaciones y establece una línea de emergencias para Camuzzi Gas del Sur.

La realidad vuelve a imponerse sobre las redes

El problema del CPET ya no puede ser reducido a una discusión sobre si el edificio necesita "algún mantenimiento".

La reiteración de episodios vinculados con su infraestructura y, ahora, la intervención preventiva de la distribuidora de gas, obligan a discutir algo mucho más elemental: si las escuelas provinciales están realmente en condiciones de funcionar de manera segura.

La colocación del cepo por parte de Camuzzi deja al descubierto una situación que ninguna publicación en redes sociales puede maquillar.

Porque una cosa es mostrar que se pintó, se reparó o se realizó alguna tarea durante el receso.

Y otra muy distinta es garantizar que, cuando vuelven los estudiantes, las instalaciones críticas funcionen en condiciones de seguridad.

En el CPET, hoy, el gas quedó clausurado preventivamente por pérdidas detectadas en sus instalaciones.

La imagen del cepo sobre el medidor puede terminar diciendo mucho más que cualquier campaña de comunicación: el verdadero estado de una escuela no se mide por las fotos de las obras, sino por las condiciones en las que finalmente tienen que estudiar y trabajar sus alumnos y docentes.

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