Según explicó el dirigente, la aparición de la máxima autoridad del Grupo Mirgor dentro de la fábrica resultó llamativa por la forma, el momento y el contenido de sus planteos. Señaló que el encuentro se desarrolló mientras los 25 representantes sindicales permanecen fuera de las plantas, pese a encontrarse vigente la conciliación obligatoria.
“No vamos a dejar que se pisotee y se maltrate psicológicamente o físicamente a ningún trabajador”, afirmó Escobar. También sostuvo que existe una clara desigualdad entre el poder que ejerce el CEO de una compañía y la posición de un trabajador que debe escucharlo sin contar con su representación gremial.
Para el titular de ASIMRA, Alonso actuó sabiendo que los delegados no se encontraban dentro del establecimiento. “Cuando hay una desventaja y existe el poder de un CEO frente a un trabajador convencional, es un acto de cobardía”, cuestionó.
Escobar indicó que recibió testimonios de empleados que se sintieron humillados y atacados por el tono utilizado durante la reunión. Algunos trabajadores, según relató, terminaron llorando por la presión y la incertidumbre generadas dentro de la planta.
El dirigente también advirtió que lo ocurrido no debe ser interpretado únicamente como un conflicto entre Mirgor y la UOM. Aseguró que se trata de un mensaje disciplinador dirigido a todo el movimiento obrero, facilitado por las modificaciones laborales impulsadas desde el Gobierno nacional.
“Ahora el mensaje es que, si entra un trabajador, tiene que besar el anillo del patrón, irse y no pedir nada”, expresó. En ese sentido, acusó a la administración nacional de haber debilitado las herramientas legales y sindicales utilizadas históricamente para defender los derechos laborales.
Escobar consideró especialmente grave que el episodio se haya producido cuando todavía se encuentra vigente la conciliación obligatoria. Por ese motivo, reclamó una intervención concreta de las autoridades provinciales: “¿Dónde está el Ministerio de Trabajo en este momento? ¿Dónde está el Gobierno?”.
También apuntó contra el diputado nacional de La Libertad Avanza, Miguel Rodríguez, por respaldar la postura empresarial en medio del conflicto. “Mandaron a un diputado nacional como vocero”, cuestionó, al señalar que el legislador salió públicamente contra los delegados mientras cientos de familias esperan conocer qué ocurrirá con sus empleos.
Para Escobar, la presencia de Alonso dentro de la planta también podría haber sido una provocación. El dirigente remarcó que resulta extraño que el CEO llegara desde Buenos Aires para hablar directamente con el personal pocos días antes del vencimiento de la conciliación.
“Esto no termina. Algo viene, hay algo de trasfondo que va a surgir y es cuestión de tiempo para saberlo”, alertó. Además, se preguntó cómo podrá reconstruirse el ámbito laboral dentro de la fábrica después de las amenazas y acusaciones denunciadas por los trabajadores.
Frente a este escenario, confirmó que ASIMRA acompañará la convocatoria de la UOM y profundizará las gestiones para alcanzar una verdadera unidad entre las organizaciones sindicales. Afirmó que el conflicto podría extenderse hacia otros sectores si no existe una respuesta coordinada.
“Hoy ocurrió en la rama metalúrgica, mañana nos puede ocurrir a nosotros, a una empresa de transporte o a los trabajadores de un supermercado”, advirtió.
Escobar insistió en que la unidad no debe limitarse a una fotografía o a un acompañamiento circunstancial. Reclamó reuniones permanentes, una estrategia compartida y la decisión de utilizar todas las herramientas gremiales disponibles para proteger el empleo.
“Solo no se va a salvar nadie. Se necesita una unidad real para defender todos los puestos de trabajo y todos los derechos laborales”, sostuvo. Además, alertó que la ofensiva empresaria ya no afecta únicamente los salarios y la estabilidad laboral, sino también la salud mental de los trabajadores y sus familias.