En FM La Isla, Iglesias señaló que la actividad comercial atraviesa un momento crítico como consecuencia de la pérdida de puestos laborales y la reducción de la producción industrial. A esta situación se suma que Río Grande, a diferencia de Ushuaia, no cuenta con el movimiento económico generado por los turistas que llegan en avión o a bordo de cruceros.
“Se cayó la facturación, se cayó el consumo y se cayeron puestos de trabajo que incidieron notoriamente en la zona norte de la provincia”, describió. Según planteó, la reducción de la actividad fabril, la crisis textil y los cambios en el sector hidrocarburífero terminaron afectando al conjunto de la economía local.
Iglesias remarcó que la crisis actual no apareció de manera sorpresiva, sino que distintos sectores venían advirtiendo desde el año pasado sobre sus posibles consecuencias.
“No hay nada que no supiéramos que podía suceder”, afirmó. En ese sentido, consideró que la dirigencia provincial no logró anticiparse ni preparar herramientas suficientes para amortiguar el impacto.
“Estamos siempre atrás del accidente y no tenemos la suficiente cabeza, todos los que tenemos responsabilidades de conducción, para prever las situaciones”, cuestionó.
El titular de la Cámara de Comercio reconoció que los planes de pago, los alivios tributarios y las líneas de asistencia resultan necesarios para impedir un derrumbe inmediato. Sin embargo, aclaró que esas herramientas solamente extienden los plazos y evitan que la crisis “se lleve todo puesto”, pero no generan una recuperación genuina.
“¿Para qué querés un muerto? Dale más plazo para que te pague. Por lo menos estirá un poco más para que no arrastre completamente a todo”, graficó al referirse a la necesidad de sostener a los comercios endeudados.
Para Iglesias, Tierra del Fuego necesita avanzar en proyectos políticos y económicos concretos, realizables y de largo plazo. Comparó la situación provincial con la de otros distritos argentinos que, aun atravesando dificultades, cuentan con iniciativas vinculadas con la minería, el petróleo, la producción o la infraestructura.
“¿Cuál es el proyecto que se ve hacia el futuro en Río Grande o en Tierra del Fuego? Yo no lo veo. Capaz que existe, pero no lo comunican”, manifestó.
También cuestionó que iniciativas estratégicas como el puerto para la zona norte, el desarrollo petroquímico de San Sebastián y la posibilidad de mejorar la salida de los productos fueguinos se repitan durante las campañas electorales sin concretarse.
“Venimos hace 70 años con un puerto prometido. Son proyectos de campaña y después, en la campaña siguiente, los vuelven a sacar. Menos intentos y ninguna realidad”, expresó.
Iglesias reclamó que la discusión pública deje de limitarse al reparto de responsabilidades y se concentre en la construcción de alternativas para diversificar la economía. “Lo que tenemos que discutir son proyectos y qué salida le damos a la economía de Tierra del Fuego”, enfatizó.
En otro tramo, se refirió al malestar generado por una inspección a un comercio de Río Grande y pidió que los organismos públicos adopten una postura más orientada al acompañamiento. Consideró que los inspectores deben explicar las irregularidades y ayudar a corregirlas antes de amenazar con multas o clausuras.
“El funcionario está para ayudar, no para decir ‘te voy a cerrar todo, acá mando yo’”, indicó. Además, advirtió que los comerciantes deben afrontar salarios, alquileres, impuestos y servicios en medio de una fuerte reducción de las ventas.
“La gente está muy caliente. A un comerciante que tiene que pagar nueve o treinta sueldos y un alquiler no le cabe un lío más”, sostuvo.
El representante del sector insistió en la necesidad de convocar mesas de trabajo, asumir responsabilidades y definir una estrategia común. A su entender, sin empleo, consumo e inversiones, las medidas de contención serán insuficientes para cambiar el futuro económico de Río Grande.