El sobreendeudamiento avanza con fuerza en San Luis y comienza a mostrar cifras preocupantes. El 32,56% de las personas que mantienen algún tipo de deuda en la provincia se encuentra en mora, de acuerdo con los datos del denominado Mapa de la Deuda.
El relevamiento registró 242.648 deudores únicos, de los cuales 79.009 presentan atrasos en el pago de sus obligaciones financieras. Frente a este escenario, CEATRA advirtió que el problema dejó de ser una cuestión exclusivamente individual para transformarse en una problemática social, económica, laboral y política.
Según la información publicada por Mundo Gremial, la deuda acumulada en San Luis asciende a $888.740,66 millones, mientras que el capital en mora alcanza los $197.663,14 millones.
De esta manera, el 22,24% del dinero adeudado permanece impago, una proporción ubicada 4,84 puntos porcentuales por encima del promedio nacional.
La situación golpea con mayor intensidad a las nuevas generaciones. Entre las personas endeudadas menores de 25 años, la mora llega al 41,82%. El porcentaje aumenta al 45,26% entre las mujeres jóvenes, lo que significa que casi la mitad tiene dificultades para cumplir con sus compromisos.
Desde CEATRA señalaron que el deterioro del poder adquisitivo obliga a numerosas familias a utilizar tarjetas de crédito, préstamos personales y otros mecanismos de financiamiento para cubrir alimentos, alquileres, servicios y gastos cotidianos.
En ese contexto, el crédito dejó de ser utilizado principalmente para comprar bienes durables o realizar inversiones y pasó a funcionar como un complemento de ingresos que ya no alcanzan para llegar a fin de mes.
La entidad también alertó sobre las consecuencias de las tasas elevadas, las condiciones abusivas y las prácticas usurarias, debido a que pueden absorber una porción cada vez mayor de los salarios de los trabajadores.
CEATRA reclamó que el endeudamiento sea abordado mediante políticas públicas y sostuvo que no puede responsabilizarse únicamente a las familias por una supuesta mala administración cuando sus ingresos resultan insuficientes.
Para la organización, discutir la deuda también implica debatir los salarios, el empleo, las tasas de interés, la regulación del sistema financiero y la distribución de los ingresos. “La deuda es política”, sentenció.