Consultado por FM del Pueblo, Margalot explicó que la negociación comenzará mediante videoconferencia, con la reunión del escalafón seco prevista para las 14 y la del escalafón húmedo para las 16.
El dirigente estimó que el Ejecutivo podría presentar una propuesta vinculada con los últimos índices de inflación, pero anticipó que ATE la rechazará por considerarla insuficiente frente a la pérdida del poder adquisitivo.
“Sabemos que van a venir con una propuesta cercana al dato de inflación. La tendremos que ver, pero la vamos a rechazar. A partir de ahí comenzará la discusión seria para intentar duplicarla o triplicarla”, afirmó.
Margalot remarcó que el gremio buscará una negociación responsable, orientada a conseguir una mejora concreta en el menor tiempo posible. En ese sentido, cuestionó las estrategias sindicales que sostienen reclamos difíciles de alcanzar y terminan prolongando los conflictos sin incorporar recursos a los salarios.
“La única bandera tiene que ser tratar de incorporar plata, mucha o poca, al bolsillo de los trabajadores estatales”, manifestó. También señaló que no corresponde mantener a los afiliados expuestos a extensas medidas de fuerza cuando existe la posibilidad de mejorar una oferta dentro de la mesa paritaria.
Según describió, el malestar entre los trabajadores es cada vez mayor porque muchas familias no logran comprar alimentos, afrontar un alquiler o pagar los servicios. Por esa razón, consideró necesario evitar dilaciones y alcanzar cuanto antes una recomposición.
El referente de ATE recordó que en la negociación anterior se consiguió un incremento acumulado del 8%, aunque reconoció que estuvo lejos de las expectativas originales. A su entender, ese acuerdo debe analizarse dentro de un contexto nacional en el que distintas paritarias se cierran con porcentajes considerablemente menores.
Margalot detalló que el último esquema incluyó un aumento del 3,5%, una suma de $71.000 por única vez y posteriormente un 4% incorporado al básico. Sin embargo, cuestionó la utilización de montos extraordinarios porque no permanecen en el recibo salarial ni alcanzan al sector pasivo.
“No aceptaría nuevamente una suma fija que no quede dentro del sueldo. Los incrementos tienen que ir al básico para que también los cobren los jubilados”, subrayó.
Otro de los planteos que ATE llevará a la discusión será la creación de un piso salarial dentro de la administración pública provincial. Margalot señaló que un trabajador ingresante con título percibe alrededor de $880.000 y no alcanza los $900.000 mensuales, un nivel que ubicó en el límite de la pobreza.
El dirigente explicó que los aumentos porcentuales tienen un impacto reducido sobre los salarios más bajos. Por eso propuso aplicar un mecanismo similar al utilizado por los municipios de Río Grande y Ushuaia: establecer un piso para los ingresantes y acompañarlo con una suba al básico que beneficie a todas las categorías y a los jubilados.
“Por más que pongamos un 8% o un 10%, para un ingresante prácticamente no representa nada. Es importante incorporar un piso salarial para que no tengamos trabajadores cobrando por debajo del millón de pesos”, expresó.
Margalot reconoció que una parte del piso podría ser no remunerativa, pero insistió en que siempre debe estar acompañada por un porcentaje aplicado al básico. Además, adelantó que intentará evitar nuevas sumas fijas como la otorgada en el acuerdo anterior.
Por último, afirmó que ATE buscará mejorar todo lo posible la propuesta oficial sin perder de vista la necesidad inmediata de los empleados públicos. Si el Gobierno ofrece un porcentaje que pueda ser duplicado o triplicado y se alcanza el máximo posible dentro del contexto económico, consideró que el acuerdo deberá firmarse para impedir que luego se otorgue una cifra menor por decreto.