Durante la entrevista en FM Provincia, Coto planteó que el verdadero desafío de la provincia pasa por definir qué futuro tendrá el aparato productivo del norte fueguino, especialmente en un contexto de dificultades para la industria electrónica y de pérdida de certezas sobre algunas herramientas de protección.
“Seguimos teniendo la responsabilidad de ver qué vamos a hacer con el aparato productivo de Río Grande”, afirmó el senador.
Coto fue más allá y remarcó que la situación actual no puede presentarse como una novedad. “Hoy está en una situación compleja y hace años que está en una situación compleja. Hace años. Esto no es nuevo”, sostuvo.
Uno de los puntos que utilizó para ejemplificar esa falta de previsión fue la discusión alrededor de las medidas antidumping vinculadas con la producción de aires acondicionados. Según señaló, los vencimientos estaban establecidos desde hacía mucho tiempo y, por lo tanto, no deberían haber sorprendido a quienes tienen responsabilidades públicas y privadas.
“¿A quién sorprende que las resoluciones antidumping vencían ahora? Si están firmadas hace años, hace muchísimos años”, expresó.
Para Coto, parte del problema pasa por reaccionar cuando las dificultades ya están instaladas, en lugar de anticiparlas. “Es como que vamos descubriendo la pólvora negativamente”, ironizó, y reclamó una discusión seria sobre cómo garantizar la viabilidad económica de toda Tierra del Fuego.
En ese marco, también apuntó contra uno de los conceptos más repetidos de la política provincial: la necesidad de ampliar la matriz productiva. Coto sugirió que esa consigna aparece de manera recurrente en tiempos electorales, pero rara vez se traduce en una transformación concreta.
“Volvemos a la cantinela de siempre: ampliación de la matriz productiva”, señaló, y cuestionó que estos debates resurjan especialmente cuando se acercan elecciones.
El senador sostuvo que Tierra del Fuego necesita superar las consignas y avanzar hacia decisiones concretas que permitan diversificar la actividad económica y reducir la vulnerabilidad de Río Grande frente a los cambios que enfrenta el régimen industrial.
A la vez, Coto remarcó que la responsabilidad no corresponde únicamente al Estado. Consideró que el sector privado también debe asumir un rol activo en la búsqueda de soluciones, especialmente aquellas empresas que durante años se desarrollaron bajo los beneficios del régimen promocional fueguino.
“Cuando al sector privado le va bien, porque puede producir y vender en el continente, alegría, alegría; pero cuando no le va tan bien, se olvida de que está bajo el paraguas de un régimen y que se beneficia mucho”, expresó.
Desde esa perspectiva, reclamó que las empresas también participen en la discusión sobre el futuro económico de la provincia y no se limiten a defender el esquema únicamente cuando resulta favorable.
“Es una invitación a que el sector privado también ponga las barbas en remojo”, planteó.
Para Coto, la salida deberá construirse necesariamente entre el sector público y el privado, con planificación, anticipación y una discusión profunda sobre qué actividades pueden sostener empleo y generar nuevas oportunidades en Río Grande.
El planteo del senador deja expuesto uno de los interrogantes centrales para Tierra del Fuego: después de años de advertencias sobre la fragilidad del modelo productivo, Río Grande sigue esperando una estrategia capaz de darle previsibilidad, empleo y una salida sostenible a una crisis que ya dejó de ser coyuntural.