Durante una entrevista con FM La Isla, Mora aseguró que el deterioro económico ya se refleja de manera directa en los hogares fueguinos, especialmente por la pérdida de empleos industriales, las suspensiones, la caída del consumo y las crecientes dificultades para afrontar alquileres, servicios y alimentos.
“Realmente ya no hay rumbo. Estamos estancados, estamos yendo para atrás, estamos retrocediendo en absolutamente todo”, afirmó.
La exconcejal señaló que la crisis industrial golpea con particular fuerza a Río Grande, una ciudad cuya economía depende en gran medida de la actividad fabril. Para Mora, cuando un trabajador pierde su salario no solamente se afecta a una familia, sino también al comercio, los supermercados, las tiendas y el conjunto de la economía local.
“El derrame lo hace el trabajador. Es el trabajador que cobra un sueldo y va al quiosco, al supermercado, a comprar ropa, zapatillas o un celular. Hoy eso no está pasando”, explicó.
Uno de los puntos más preocupantes que describió fue el cambio en la dinámica familiar. Según relató, jóvenes y familias completas están regresando a vivir a la casa de sus padres porque ya no pueden afrontar un alquiler ni sostener económicamente un hogar propio.
“En el resto del país los jubilados muchas veces terminan viviendo con sus hijos. Acá están pasando otras cosas: los hijos están volviendo a la casa de los padres, familias completas, y empiezan a vivir de la jubilación del padre”, señaló.
Mora incluso advirtió que esta situación está generando nuevamente condiciones de hacinamiento en algunos hogares de Río Grande.
También hizo referencia a la situación de los jóvenes, quienes, según describió, dejaron de pensar en proyectos de largo plazo para concentrarse exclusivamente en resolver las necesidades inmediatas.
“Antes preguntabas a un joven qué quería hacer y hablaba de estudiar, trabajar o tenía sueños. Hoy están pensando cuántos viajes tienen que hacer para cargar nafta, pagar el celular, ayudar en la casa o comprarse unas zapatillas”, expresó.
La dirigente relató además casos de personas que comenzaron a utilizar sus vehículos para generar ingresos mediante aplicaciones de transporte debido a que ya no pueden afrontar las cuotas de los créditos con los que compraron esos automóviles.
Mora contó el caso de un vecino que pasó de pagar cerca de 150 mil pesos mensuales por un crédito a enfrentar una cuota cercana al millón y medio de pesos. “Está haciendo viajes para salvar el auto, para comer y para pagar el alquiler. Ya tiene cuotas atrasadas y no quiere perderlo”, relató.
A esto sumó otra postal de la crisis: jubilados y familias que venden pertenencias personales para conseguir dinero.
“En las redes la gente está vendiendo de todo. Desde comida hasta muebles viejos, herramientas o una amoladora. Hay necesidades y esa es la salida que están encontrando”, lamentó.
Mora cuestionó especialmente que, frente a este escenario, la dirigencia continúe concentrada en discusiones electorales e internas partidarias.
“Hoy hay que tener una gran responsabilidad. Veo internas que están discutiendo y eso no es lo importante para la gente”, afirmó.
Para la exconcejal, Tierra del Fuego necesita comenzar a discutir de manera urgente qué modelo productivo tendrá en los próximos años y cómo piensa afrontar los problemas vinculados con la industria, la energía, la educación, la salud, la vivienda y los jubilados.
“¿Qué vamos a hacer con la industria? ¿Qué vamos a hacer con las energías? ¿Vamos a ampliar la matriz productiva? ¿Con qué recursos? ¿Qué vamos a hacer con la educación, con la salud, con los jubilados y con la vivienda?”, enumeró.
Y planteó que no alcanza únicamente con cuestionar las políticas del Gobierno nacional si no existe una propuesta alternativa.
“Es muy fácil pararse y criticar a Milei porque vemos la destrucción que está haciendo, pero yo necesito propuestas. Necesitamos un proyecto, necesitamos una guía”, sostuvo.
En ese sentido, lanzó una definición directa hacia la oposición: “¿Para qué ganar elecciones si no tenés un proyecto?”
Mora consideró que la situación social ya llegó a un punto en el que muchas personas ni siquiera pueden concentrarse en la discusión política porque están absorbidas por sus problemas cotidianos.
“La gente está desbordada. No puede pensar porque está preocupada por pagar el gas, la luz, el alquiler o conseguir un plato de comida”, describió.
También sostuvo que la responsabilidad de encontrar una salida no puede recaer únicamente sobre la sociedad.
“No podemos esperar que el pueblo se harte y salga a reclamar. No es bueno que la política mire desde otro lugar esperando a ver cuándo la gente va a explotar”, advirtió.
Recordó en ese contexto las consecuencias sociales de la crisis de 2001 y remarcó que los sectores políticos deben actuar antes de que el malestar alcance niveles mayores.
Finalmente, reclamó construir acuerdos amplios y dejar para otro momento las disputas electorales.
“Los candidatos, los cargos y las discusiones se discutirán después. Primero veamos cuál es el camino, cuál va a ser el rumbo y cómo vamos a afrontar los problemas que tenemos hoy”, expresó.
Y sintetizó cuál debería ser, a su entender, la prioridad inmediata: “Una familia, una casa y un trabajo. Esa es la prioridad. Las discusiones políticas, la rosca y la chicana pueden esperar. Hoy hay familias fueguinas que la están pasando demasiado mal”.