Trepatt explicó por Aire Libre FM que el informe preliminar de la autopsia permitió conocer una información que no estaba disponible al comenzar la investigación. El estudio estableció que Tayron murió por un shock séptico derivado de una neumonía, agravado por la deshidratación que le produjo una gastroenteritis.
“Todo lo que sucedió durante las horas anteriores es consistente con eso. Lo que le pasaba a Tayron, lejos de ser solamente una gastroenteritis, era una sepsis”, sostuvo.
El niño, de tres años, murió el pasado 20 de agosto. Durante la primera consulta había sido atendido por síntomas gastrointestinales y enviado nuevamente a su hogar. Horas después regresó al hospital con un estado mucho más grave e ingresó a la sala de shock con un cuadro que, según explicó el abogado, ya era prácticamente irreversible.
La autopsia fue solicitada debido a que el certificado de defunción solamente consignaba “muerte por enfermedad”, sin precisar qué había provocado el fallecimiento. La pericia todavía tiene carácter preliminar porque permanecen pendientes estudios bacteriológicos y virológicos.
El representante de la familia indicó que la sepsis puede presentar síntomas similares a los de otras enfermedades, pero remarcó que la práctica médica exige realizar los controles necesarios antes de concluir que se trata de un cuadro leve.
“Se puede confundir la sepsis con otros cuadros, pero justamente la práctica médica cuidadosa debe descartarlos. Para nosotros no había elementos suficientes para determinar que se trataba solamente de una gastroenteritis leve”, manifestó.
A partir del análisis realizado junto con un médico de parte, Trepatt aseguró que la querella considera que hubo un abordaje negligente durante la primera atención brindada por la médica Inés Bellottini.
El abogado aclaró que se trata de la postura sostenida por la familia dentro de una investigación que todavía debe reunir pruebas y establecer judicialmente si existieron responsabilidades penales.
Entre las irregularidades señaladas aparece la administración de un antitérmico y la posterior consignación de Tayron como “afebril” en la historia clínica. Sin embargo, la querella asegura que no encontró un registro que permita conocer en qué momento se tomó la temperatura del niño.
Para Trepatt, conocer si Tayron tenía fiebre era importante porque ese indicador podría haber modificado la clasificación de riesgo asignada y derivado en nuevos estudios complementarios.
“Le dieron un antitérmico y después quedó consignado como afebril. No sabemos en qué momento se le tomó la temperatura porque no hay registro de eso”, cuestionó.
La familia también busca determinar qué medicación recibió, bajo qué indicaciones fue administrada y si sus efectos pudieron alterar la evaluación posterior del cuadro.
La presentación judicial no solamente apunta a la primera atención. La querella pidió ampliar la imputación a Florencia García, la médica que aparece como firmante electrónica de la historia clínica.
Según el relato de la madre, García no habría intervenido directamente ni examinado al niño. Sin embargo, para los abogados, al firmar la documentación habría validado el diagnóstico y la atención registrada.
“Si bien la madre manifiesta que no intervino directamente, firma la historia clínica y de alguna manera convalida que la atención brindada estaba bien, sin haber visto al niño”, explicó Trepatt.
De esta manera, el planteo de la querella se concentra por ahora sobre Bellottini y García. Respecto de los médicos que atendieron a Tayron durante sus últimas horas en la sala de shock y terapia intensiva, el abogado indicó que el perito de parte no detectó, hasta el momento, procedimientos alejados de lo esperado frente a una situación de extrema gravedad.
La presentación realizada ante el Juzgado de Instrucción, a cargo de la jueza Rosa Santana, incluye una serie de medidas destinadas a reconstruir lo sucedido entre el 19 y el 20 de agosto.
La querella solicitó identificar a los profesionales que se encontraban de guardia, conocer la cantidad de pacientes atendidos, establecer qué insumos estaban disponibles y analizar cómo funcionaba el sistema de médicos itinerantes.
También reclamó revisar los registros de admisión y triage, las planillas de medicamentos, los horarios del laboratorio y toda la actividad informática vinculada con la historia clínica.
“Queremos sumar elementos para conocer qué falló y qué sucedió durante esas horas”, remarcó Trepatt.
La familia espera ahora que la Fiscalía acompañe las medidas requeridas y que el juzgado permita avanzar con las pericias pendientes. La causa continúa investigándose como una posible muerte provocada por una atención médica negligente, mientras se aguardan los estudios complementarios de la autopsia y una resolución sobre la ampliación de las imputaciones.