lunes 14 de septiembre de 2026 - Edición Nº2840

Nacionales | 14 sep 2026

Reforma política

Qué quiere cambiar cada sector y cuánto hay de estrategia pensando en 2027

16:30 |Milei busca llegar a 2027 sin PASO, el peronismo intenta conservar una herramienta para ordenar su interna y los espacios dialoguistas negocian reglas que les permitan sobrevivir políticamente. Detrás del debate institucional hay una disputa concreta: quién llega mejor parado a la elección presidencial.


La reforma política volvió al centro de la escena argentina, pero detrás de la discusión sobre las PASO, la Boleta Única y el financiamiento de los partidos aparece una disputa mucho más concreta: qué reglas le convienen a cada espacio para llegar a las elecciones de 2027.

El escenario electoral todavía está abierto. Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo en 25% de intención de voto y a La Libertad Avanza en 24%, mientras que el 22% se declaró indeciso. Otro estudio, realizado por Synopsis, mostró un virtual empate entre ambos espacios, con 35,7% para el peronismo y 35,5% para LLA.

Con esos números, modificar las reglas de competencia deja de ser una cuestión exclusivamente institucional.

Milei: eliminar las PASO y llegar a 2027 con el terreno ordenado

Para el Gobierno nacional, el objetivo central es eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

El argumento oficial es económico: reducir el costo electoral y terminar con una instancia que, según la Casa Rosada, no cumplió con el objetivo para el que fue creada. El proyecto enviado por el Ejecutivo también propone elevar los requisitos para constituir partidos nacionales y modificar el financiamiento público de las campañas.

Pero existe una consecuencia política evidente.

Las PASO son también una herramienta para que una oposición fragmentada pueda ordenar candidaturas, medir fuerzas y resolver internas en una elección que termina funcionando como una gran encuesta nacional.

Para un oficialismo que pretende la reelección de Javier Milei, eliminar esa instancia significa llegar a la elección general sin atravesar previamente una competencia que podría darle visibilidad y volumen electoral a sus adversarios.

La Casa Rosada incluso exploró un sistema de listas colectoras o de adhesión que permitiera contener a sectores aliados bajo una candidatura presidencial común. Aunque esa alternativa perdió fuerza en agosto, revela cuál era la preocupación central del Gobierno: eliminar las PASO sin romper la posibilidad de construir una coalición electoral amplia alrededor de Milei.

El peronismo: conservar las PASO para ordenar una interna que todavía no tiene dueño

La posición del peronismo también tiene una explicación política.

El PJ atraviesa una disputa interna que excede las candidaturas y alcanza la propia conducción del espacio. Axel Kicillof, Sergio Massa, Cristina Kirchner y los distintos sectores provinciales forman parte de un escenario todavía sin resolución definitiva.

En ese contexto, las PASO pueden convertirse en una herramienta para definir quién representa al peronismo en 2027 sin obligar a resolver hoy una disputa que todavía está abierta.

Por eso el peronismo comenzó a articular una estrategia parlamentaria para bloquear la eliminación de las primarias y sumar a gobernadores que, aunque mantienen acuerdos puntuales con Milei, no necesariamente quieren aceptar una reforma que limite sus propias herramientas electorales.

La discusión, entonces, no es solamente institucional.

Para el peronismo, conservar las PASO significa conservar un mecanismo para ordenar una interna que todavía no logró resolver.

La UCR y el PRO: no quieren quedar atrapados entre dos gigantes

El radicalismo y el PRO enfrentan otro problema.

Si Milei logra consolidar su espacio y el peronismo consigue reagruparse, las fuerzas intermedias corren el riesgo de quedar atrapadas en una elección polarizada.

Por eso sectores de la UCR y del PRO se resisten a eliminar directamente las PASO, aunque aceptan discutir modificaciones y una modernización del sistema.

Para estos espacios, las primarias no representan solamente una herramienta para elegir candidatos. También pueden funcionar como una vidriera para conservar identidad propia y evitar que toda la elección quede reducida a una pelea entre Milei y el peronismo.

La discusión sobre las reglas electorales es, en este caso, una discusión sobre supervivencia política.

Los gobernadores: negociar para no quedar subordinados

Los mandatarios provinciales juegan su propia partida.

No existe un bloque homogéneo de gobernadores frente a la reforma. Algunos tienen acuerdos con la Casa Rosada; otros buscan preservar autonomía; y varios necesitan construir alianzas nacionales que les permitan sostener sus estructuras provinciales.

Por eso la propuesta de las colectoras generó interés pero también resistencias: podía permitirles mantener sus propias listas legislativas y, al mismo tiempo, acompañar una candidatura presidencial fuerte. Sin embargo, la iniciativa no logró generar entusiasmo suficiente y el Gobierno terminó concentrándose nuevamente en la eliminación de las PASO.

Para los gobernadores, el problema central no es Milei ni el peronismo en abstracto.

Es no quedar sin margen de negociación después de 2027.

La reforma política como primera batalla electoral

Por eso, la discusión que hoy aparece como una reforma institucional es, en realidad, una de las primeras batallas electorales de 2027.

Milei necesita un sistema que reduzca las posibilidades de que la oposición utilice las primarias para ordenar su oferta electoral y, al mismo tiempo, pretende construir una estructura nacional que acompañe su candidatura.

El peronismo necesita conservar un mecanismo que le permita resolver una interna todavía abierta.

La UCR y el PRO necesitan evitar quedar absorbidos por la polarización.

Y los gobernadores necesitan conservar capacidad de negociación frente a cualquiera que llegue a la Casa Rosada.

El dato que explica la intensidad de la discusión es sencillo: hoy nadie sabe quién ganará en 2027.

Las encuestas muestran una competencia abierta, con diferencias pequeñas y un volumen importante de electores que todavía no definió su voto.

Por eso cada sector mira la reforma política con la misma pregunta, aunque públicamente la formule de otra manera:

¿Qué reglas me permiten llegar mejor parado a 2027?

Y esa es, probablemente, la verdadera discusión que comenzó a librarse en el Congreso.

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