Un espacio que durante décadas estuvo ligado a la producción vuelve a tener una función estratégica para Río Grande. El Municipio inauguró la Chacra Agroexperimental Municipal “Germán Asencio”, un predio de 3.000 metros cuadrados que buscará convertirse en una plataforma para investigar, experimentar, capacitar y desarrollar nuevas herramientas destinadas a fortalecer la producción local de alimentos.
La iniciativa recupera el histórico predio conocido durante años como “Los Pinos”, perteneciente al productor Germán Asencio, quien durante más de cuatro décadas desarrolló allí diferentes experiencias productivas. En reconocimiento a su trayectoria y al aporte realizado a la comunidad, el espacio lleva ahora su nombre.
La nueva chacra plantea una lógica que excede la producción directa. El objetivo es que el conocimiento generado en el predio pueda convertirse en herramientas concretas para quienes producen en la ciudad, articulando al Estado municipal con productores, instituciones educativas, universidades, organismos técnicos y empresas.
Durante la inauguración, el intendente Martín Perez destacó que se trata de “un lugar histórico que se logró recuperar para ponerlo al servicio de la producción y del futuro de nuestra ciudad”, y sostuvo que debe convertirse en “un faro para mejorar las herramientas productivas que tiene nuestra ciudad”.
En esa línea, el jefe comunal planteó que la intención es consolidar el predio “como un espacio donde se pueda desarrollar con capacidad y profundidad la producción local”, poniendo el conocimiento al servicio de una actividad que enfrenta condiciones particulares por las características climáticas y geográficas de Tierra del Fuego.
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es su carácter agroexperimental. No se trata solamente de producir, sino de probar alternativas, generar información y determinar qué técnicas pueden ser aplicadas posteriormente por productores y productoras de la ciudad.
El predio ya cuenta con distintas experiencias productivas. Entre ellas funciona una unidad plantinera con sistema hidropónico, desarrollada en articulación con el INTA y abastecida mediante energía renovable a través de paneles solares.
También se encuentra en funcionamiento la primera plantinera de frutillas de Tierra del Fuego, junto con un sombráculo destinado al desarrollo de frutas finas, infraestructura que fue construida desde cero por trabajadores municipales.
A esto se suma un gallinero experimental con 70 ejemplares de Negra INTA, donde se desarrollan experiencias vinculadas a la producción avícola y se analizan alternativas locales para la alimentación animal.
La chacra incorpora además cultivos de avena, cebada y centeno, junto con experiencias a cielo abierto de ajo violeta, papa, zanahoria y cebolla.
Cada una de estas experiencias apunta a generar información que pueda ser utilizada posteriormente por los productores. El concepto es avanzar desde la prueba y la investigación hacia la transferencia de conocimientos y tecnologías adaptadas a las condiciones de Río Grande.
La propuesta también tiene un fuerte componente educativo y científico. La chacra fue concebida como un espacio abierto a productores y productoras, instituciones educativas, universidades y la comunidad, buscando generar un punto de encuentro entre quienes poseen experiencia productiva y quienes trabajan en investigación y formación.
En este marco, el Municipio articula con la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, particularmente con la carrera de Ingeniería en Agroecología, donde ya se desarrolla una huerta agroecológica.
También participa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), además de productores, trabajadores rurales, instituciones y empresas de la ciudad.
La intención es que la chacra funcione como un ámbito donde la experiencia acumulada por los productores pueda encontrarse con nuevas herramientas científicas y tecnológicas.
“Queremos que las niñas y los niños conozcan este lugar, que los productores les cuenten a las nuevas generaciones cómo producir, que la universidad se encuentre con las productoras y que el Estado se cruce con el sector privado”, explicó el secretario de Desarrollo Productivo, Facundo Armas.
La definición marca uno de los objetivos de fondo del proyecto: que producir alimentos deje de ser una actividad invisible para buena parte de la población y pueda ser conocida desde sus primeras etapas, desde la preparación de la tierra y la producción de plantines hasta la cosecha.
La inauguración de la chacra se produjo además en el inicio de una nueva temporada frutihortícola. Durante la jornada se realizó la primera entrega de plantines correspondiente al programa RGA Agroproductiva, con el desafío municipal de volver a superar los 2 millones de plantines producidos y entregados durante la temporada.
Para el Municipio, este acompañamiento forma parte de una política más amplia destinada a incrementar la capacidad local de producir alimentos.
Perez sostuvo que la iniciativa apunta a “fortalecer la producción de alimentos en Río Grande para avanzar y consolidar hacia una mayor soberanía alimentaria”, al remarcar que la ciudad cuenta con capacidades que pueden ser desarrolladas si se incorpora conocimiento y tecnología al proceso productivo.
“Acá tenemos una capacidad enorme para producir alimentos de calidad y por ello hacemos foco en poner conocimiento al servicio de la producción”, afirmó.
El desafío, en ese sentido, no se limita a incrementar el volumen producido. También implica reducir las dificultades que enfrentan los productores, mejorar técnicas, probar variedades, generar alternativas de alimentación animal, incorporar sistemas de producción más eficientes y adaptar tecnologías a las condiciones fueguinas.
La elección del nombre de Germán Asencio aporta además una dimensión histórica al proyecto. El predio que durante décadas estuvo relacionado con la producción vuelve a tener una función vinculada al desarrollo productivo de la ciudad.
Pero esta vez lo hace bajo un concepto diferente: como un espacio de experimentación y conocimiento destinado a que las experiencias desarrolladas puedan trascender sus propios límites y llegar a otros establecimientos productivos.
“Si bien hay mucho para mejorar, entendemos que este es el camino: acompañar la producción local, mejorando, desarrollando y creyendo en las capacidades que tiene Río Grande, así como en las y los productores locales”, señaló Perez.
La Chacra Agroexperimental “Germán Asencio” queda así planteada como una nueva herramienta dentro de la política productiva de Río Grande. Un lugar donde producir, investigar, enseñar y experimentar forman parte de una misma estrategia.
En un escenario donde la producción de alimentos adquiere cada vez mayor relevancia, la recuperación de este predio histórico busca convertir la experiencia local en conocimiento y ese conocimiento en nuevas oportunidades para quienes producen en la ciudad.
El objetivo final es que cada experiencia desarrollada en sus 3.000 metros cuadrados pueda transformarse en una herramienta más para fortalecer la producción fueguina y avanzar, desde Río Grande, hacia una mayor capacidad de generar los propios alimentos.