En una entrevista con FM Universidad, Schreiber sostuvo que la crisis alcanza a toda la cadena: “Está mal el cliente, estamos mal nosotros y también están sufriendo los mayoristas”, al tiempo que remarcó que las ventas se encuentran muy por debajo de años anteriores.
El comerciante puso como ejemplo lo que ocurre con la carne vacuna. Explicó que anteriormente comercializaba, en promedio, tres medias reses por semana, e incluso cuatro en los días cercanos al cobro de salarios. Actualmente, esa cantidad cayó a una sola media res.
“De vender 300 kilos de carne vacuna pasé a vender 100”, detalló Schreiber.
La reducción del consumo también produjo un cambio importante en los hábitos de compra. Ante el elevado precio de la carne vacuna, muchas familias optaron por reemplazarla por pollo y cerdo, productos que cuestan aproximadamente la mitad.
Sin embargo, Schreiber aclaró que esa sustitución tampoco logra compensar la caída general del consumo. Por los 200 kilos de carne vacuna que dejó de vender, comercializa aproximadamente 160 kilos entre pollo y cerdo, por lo que la cantidad total de alimentos vendidos también disminuyó.
Además, explicó que los productos más económicos generan una facturación mucho menor mientras los gastos comerciales continúan aumentando.
“La plata que me queda es la mitad para absorber costos que son mucho más altos”, señaló, mencionando especialmente los incrementos en electricidad, gas y agua.
Schreiber también manifestó preocupación por la reducción en el consumo de productos básicos vinculados con la alimentación familiar. Los lácteos, el yogur y hasta la leche comenzaron a perder presencia en las compras cotidianas.
“La leche inclusive ha caído mucho. La gente se vuelve a hacer un mate cocido”, graficó.
Para el referente comercial, la pérdida de poder adquisitivo se combina con salarios rezagados, endeudamiento creciente y tasas de interés muy elevadas, generando una situación que condiciona fuertemente las decisiones de consumo.
Schreiber incluso comparó el escenario actual con la crisis de comienzos de siglo y aseguró que, desde su experiencia personal, el presente resulta todavía más complicado que 2001.
“Creo que es uno de los momentos más difíciles que me toca vivir”, afirmó.
El comerciante sostuvo que su experiencia de más de tres décadas en el sector es uno de los factores que le permiten continuar sosteniendo la actividad, aunque reconoció que muchos negocios enfrentan serias dificultades.
“Si no fuera por la experiencia y por el tiempo que uno está en el oficio, ya estaríamos con las ruedas para arriba”, resumió Schreiber.