martes 22 de septiembre de 2026 - Edición Nº2848

Generales | 22 sep 2026

PROFUNDA CAIDA EN LA ACTIVIDAD PRIVADA

“Gigi” Iglesias denunció desinterés político frente a la crisis del sector

10:49 |El presidente de la Cámara de Comercio de Río Grande afirmó que la facturación real cayó cerca del 20% interanual y sostuvo que las ventas retrocedieron alrededor de un 30% en un año. Reclamó políticas para sostener a los establecimientos formales y cuestionó el aumento de la presión tributaria y la falta de controles sobre actividades informales.


RIO GRANDE.- Este lunes se conocieron nuevas declaraciones del presidente de la Cámara de Comercio de Río Grande, José Luis “Gigi” Iglesias, quien describió las dificultades que atraviesa la actividad privada y sostuvo que la situación de la ciudad es actualmente más delicada que la de Ushuaia.

Durante una entrevista con el programa Buscando el Equilibrio, por Radio Provincia, Iglesias comparó el escenario de ambas ciudades y señaló que en la capital provincial el movimiento de la calle San Martín y la actividad turística permitieron sostener parte de la actividad pese a las dificultades económicas. “Comparativamente, los comerciantes de Río Grande observamos que están en un paraíso en Ushuaia”, graficó.

En Río Grande, en cambio, afirmó que el deterioro se profundizó y que la demanda se encuentra varios puntos por debajo de Ushuaia. También sostuvo que, en términos de ventas, la ciudad perdió alrededor de un 30% en un año.

Una de las manifestaciones más visibles de esta situación son los locales vacíos y los negocios que dejaron de funcionar. Iglesias evitó establecer una cifra sobre la cantidad de establecimientos que cerraron, al considerar que detrás de cada persiana baja existe un proceso económico y humano que comienza mucho antes.

“Atrasos en alquileres, servicios, gas, proveedores, obligaciones fiscales y problemas para mantener la planta de trabajadores” forman parte, según explicó, de una sucesión de dificultades que precede al cierre definitivo.

El dirigente empresario puso el foco además en quienes permanecen dentro de la formalidad y deben afrontar obligaciones tributarias, laborales y sociales mientras sus ingresos disminuyen. “La caída de facturación está en el orden de casi un 20% real comparado con el año pasado”, afirmó Iglesias.

Según explicó, esa contracción reduce la capacidad de los establecimientos para sostener su estructura y preservar los puestos de trabajo.

“Cualquier comercio que se cierre es una experiencia fallida”

Iglesias cuestionó además la mirada que, según sostuvo, existe sobre quienes intentan mantener abiertos sus negocios cumpliendo con las obligaciones correspondientes. Consideró que muchas veces no se dimensiona el esfuerzo que implica sostener una actividad con menores ingresos.

“Quien continúa pagando salarios, impuestos, servicios y proveedores, incluso recurriendo a moratorias para sostenerse, realiza un esfuerzo que pocas veces encuentra reconocimiento, por lo cual, cualquier comercio que se cierre es una experiencia fallida en la sociedad”, sostuvo.

A la caída de la actividad se suman, según describió, cambios en los hábitos de consumo, el crecimiento de las compras mediante aplicaciones, la competencia de productos provenientes del continente o del exterior y un escenario económico que obliga a los comerciantes a adaptarse permanentemente.

Desde la Cámara, explicó, se busca acompañar a quienes atraviesan dificultades mediante gestiones, herramientas financieras y alternativas destinadas a morigerar el impacto de la crisis.

Iglesias reconoció, sin embargo, que el margen de acción institucional es limitado frente a una economía que perdió fuentes de empleo y no generó actividades capaces de reemplazarlas.

Como uno de los ejemplos de esa situación mencionó la salida de industrias y la consecuente pérdida de puestos laborales. “Se fue la fábrica, yo, a menos que venga otra fábrica, la sustitución de esa mano de obra ocupada, ya sea por la obra pública o por la que sea, no está”, afirmó.

Para el dirigente, la reducción del empleo privado repercute directamente sobre el consumo y termina trasladándose a los negocios de la ciudad.

En ese contexto, reclamó políticas concretas para sostener al sector formal y cuestionó que se pretenda incrementar la presión tributaria sobre una actividad que, según planteó, atraviesa una fuerte caída de ingresos.

También denunció la falta de controles sobre actividades informales y cuestionó que las fiscalizaciones recaigan principalmente sobre quienes cumplen con las exigencias legales.

“Los infractores siempre están en el comercio legal y habilitado”, afirmó Iglesias al plantear su cuestionamiento sobre los mecanismos de control.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias