El presidente Javier Milei dedicó parte de su discurso de este miércoles ante la Asamblea General de la ONU a la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Sostuvo que el organismo decidió “mirar para el otro lado” y puso en duda su capacidad para hacer cumplir sus propias resoluciones.
Milei se refirió a la resolución 31/49, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras siga abierta la disputa. En ese marco, rechazó el avance del proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado bajo licencias británicas que la Argentina considera ilegales, y cuestionó que la explotación de recursos continúe pese a las resoluciones de Naciones Unidas.
El mandatario afirmó que su Gobierno presentó notas diplomáticas, recurrió a herramientas jurídicas, inició sanciones contra empresas y proveedores involucrados y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Describió esa estrategia como una “defensa pacífica, práctica y efectiva”.
También llamó al Reino Unido a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía y propuso intercambiar opiniones sobre la explotación de recursos naturales. Ante el sector energético internacional, advirtió que la Argentina no será indiferente frente a quienes participen en actividades que considera ilegales en el área en disputa.
El planteo cerró con un mensaje sobre los próximos pasos del Gobierno: Milei aseguró que la Argentina no esperará a que la ONU actúe y que va a “tomar cartas en el asunto”. No anunció una nueva medida específica durante ese tramo del discurso; enumeró las acciones ya impulsadas y reiteró el pedido de diálogo con Londres.