Javier Milei volvió a hablar ante la Asamblea General de Naciones Unidas con un discurso alejado de la diplomacia tradicional argentina. Cuestionó duramente al organismo, ratificó su alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel y colocó nuevamente a Malvinas entre los principales reclamos internacionales del país.
El Presidente sostuvo que la ONU perdió capacidad para resolver los conflictos para los cuales fue creada y llegó a definirla como una organización “inútil”, además de cuestionar duramente su estructura burocrática. Paradójicamente, fue justamente desde ese foro donde reclamó que se cumplan las resoluciones que instan a Argentina y al Reino Unido a encontrar una solución negociada a la disputa de soberanía sobre las islas.
Milei también dejó pocas dudas respecto de su política exterior. Afirmó que Argentina tomó una “elección geopolítica” y decidió alinearse “sin ambigüedades” con Estados Unidos e Israel, profundizando una orientación internacional que constituye uno de los rasgos centrales de su Gobierno.
El tramo más significativo para Argentina estuvo dedicado al Atlántico Sur.
Milei definió a Malvinas como una “causa nacional”, reclamó nuevamente al Reino Unido que retome las negociaciones de soberanía y cuestionó las actividades hidrocarburíferas que se desarrollan alrededor de las islas sin autorización argentina.
Además, sostuvo que el Gobierno ya avanzó con sanciones y acciones jurídicas contra empresas vinculadas con esas operaciones y advirtió que Argentina no permanecerá esperando una reacción de la comunidad internacional, sino que “va a tomar cartas en el asunto”.
El reclamo se produjo en un momento particularmente sensible. Apenas horas antes, Donald Trump había mantenido una reunión con el primer ministro británico Andy Burnham en Nueva York, donde Malvinas también estuvo sobre la mesa. Londres ratificó allí su posición sobre las islas y Burnham aseguró que el Reino Unido defenderá el derecho de sus habitantes a continuar siendo británicos. Trump no anunció un respaldo estadounidense a la soberanía argentina.
La situación deja una tensión evidente para la política exterior argentina: Milei profundiza su alineamiento con Washington al mismo tiempo que Estados Unidos mantiene una relación estratégica con el Reino Unido, la potencia con la que Argentina sostiene su principal disputa territorial.
El tercer discurso de Milei ante Naciones Unidas terminó condensando esa particular política exterior: críticas frontales a la ONU, alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel y un endurecimiento del reclamo por Malvinas frente a un Reino Unido que tampoco muestra señales de modificar su posición.