Río Grande se prepara para dar un nuevo paso en la gestión de sus residuos. En noviembre comenzará a funcionar la primera Estación de Residuos Clasificados de la ciudad, un espacio al que los vecinos podrán llevar voluntariamente los materiales secos separados previamente en sus hogares para que sean recuperados y, en buena parte, transformados nuevamente en Tierra del Fuego.
El intendente Martín Perez recorrió las instalaciones junto al presidente y director de PIGSA, Daniel Polonski, y representantes de la Unión Europea e ICLEI que visitaron Río Grande en el marco de las acciones de cooperación vinculadas con desarrollo sustentable y biodiversidad.
La iniciativa tiene una particularidad que Perez destacó especialmente: se desarrolla mediante inversión privada y articulación con el Estado municipal, combinando cuidado ambiental, actividad productiva y generación de empleo local.
“Quiero celebrar la decisión de Plásticos de la Isla Grande, una empresa privada que apuesta al desarrollo de Río Grande y al cuidado del ambiente, que ha invertido en maquinaria que nos va a permitir procesar y reciclar los residuos de la ciudad y convertirlos en nuevos productos, generando también mano de obra”, señaló el Intendente.
Para Perez, esa articulación representa un modelo que la ciudad debe profundizar.
“Ese es el camino: la vinculación público-privada, una buena sinergia entre el Estado, en este caso el Estado Municipal, y el sector privado, en beneficio de nuestra comunidad”, afirmó.
La Estación funcionará como un punto de recepción de papel y cartón, envases multilaminados como Tetra Pak, plásticos PET y polietileno, pallets de madera y envases de vidrio.
Pero la principal diferencia estará en lo que sucederá después.
Los materiales serán separados, clasificados y acondicionados para incorporarlos nuevamente a diferentes procesos productivos. Parte de la maquinaria necesaria ya se encuentra instalada y durante octubre está previsto completar el equipamiento para comenzar a operar plenamente en noviembre.
El objetivo es que materiales que hoy terminan enterrados o deben ser transportados fuera de Tierra del Fuego puedan adquirir nuevamente valor.
Entre los productos previstos aparecen placas bioclimáticas, madera plástica y aislantes térmicos elaborados a partir de celulosa. El vidrio, por su parte, podrá triturarse y convertirse en arena de vidrio para ser utilizada como árido en procesos relacionados con la construcción.
Es economía circular llevada a una escala concreta: un residuo generado en Río Grande puede dejar de ser descarte para convertirse nuevamente en materia prima y regresar a la comunidad transformado en otro producto.
“Tenemos el desafío de ir desarrollando cada vez más productos para que esos residuos vuelvan en forma de economía circular a la comunidad de Tierra del Fuego”, explicó Polonski.
Uno de los desafíos históricos de cualquier política de separación domiciliaria es garantizar que el esfuerzo realizado dentro de los hogares continúe una vez que los materiales son retirados.
La nueva Estación busca responder precisamente a esa preocupación.
“Queremos que la gente sepa que su esfuerzo de clasificación y su preocupación por el medio ambiente tiene un final que no es mezclarse de nuevo con los otros residuos”, sostuvo Polonski.
El lugar contará además con un centro de información sobre separación y reciclaje y un espacio educativo, donde instituciones escolares podrán conocer cómo funciona el circuito de recuperación y transformación de los materiales.
De esta manera, la planta tendrá también una función de concientización y educación ambiental.
La apertura de la Estación permitirá además comenzar a discutir una transformación todavía mayor en el sistema de residuos de Río Grande.
Martín Perez adelantó que, una vez consolidado su funcionamiento, el Municipio buscará avanzar junto a la empresa responsable del servicio de recolección en la implementación progresiva de un esquema de recolección diferenciada puerta a puerta en distintos barrios de la ciudad.
“Una vez que esta planta esté en funcionamiento, el paso siguiente será empezar a articular, junto con la empresa de recolección de residuos, la posibilidad de instrumentar la recolección diferenciada puerta a puerta en diferentes barrios de la ciudad”, explicó.
El desafío será que la separación que hoy realizan voluntariamente numerosas familias pueda comenzar a integrarse progresivamente al sistema habitual de recolección.
La nueva infraestructura se incorpora a una política ambiental que durante los últimos años sumó distintas iniciativas de separación, recuperación y concientización.
Perez destacó especialmente el programa Reciclá y Viajá, que ya atraviesa su quinto año y logró incorporar a estudiantes y familias a las prácticas de separación y recuperación de materiales.
“En Río Grande se ha generado una conciencia ambiental muy potente, desde las familias, desde los más jóvenes y desde los proyectos que venimos encarando de conservación y cuidado del ambiente desde el Municipio”, sostuvo.
Para el Intendente, la Estación viene ahora a completar una parte que resultaba indispensable: disponer de infraestructura y capacidad productiva para procesar una mayor cantidad de aquello que la comunidad separa.
La recorrida junto a representantes de la Unión Europea e ICLEI también permitió mostrar una experiencia local basada en una idea que comienza a ocupar un lugar central en las políticas ambientales: que cuidar el ambiente también puede generar actividad económica y empleo.
En este caso, la inversión privada incorpora maquinaria, capacidad de procesamiento y nuevos procesos productivos; el Municipio acompaña y articula políticas de separación y recuperación; y la comunidad pasa a contar con un lugar específico donde entregar los materiales.
Al mismo tiempo, recuperar residuos dentro de Tierra del Fuego permite reducir tanto el volumen destinado al relleno sanitario como la necesidad de transportar materiales fuera de la provincia.
La apertura prevista para noviembre marcará así el comienzo de una nueva etapa.
Río Grande pasará de promover solamente la separación a fortalecer un circuito completo: separar, recibir, clasificar, recuperar, transformar y volver a producir.
Una experiencia que busca demostrar que aquello que durante años fue considerado simplemente basura puede convertirse en materia prima, actividad económica y nuevos puestos de trabajo.
Y que la articulación entre inversión privada, políticas públicas y compromiso de la comunidad puede transformar el cuidado ambiental en una nueva oportunidad de desarrollo para Río Grande.