lunes 28 de septiembre de 2026 - Edición Nº2854

Generales | 28 sep 2026

EDUCACIÓN Y SEGURIDAD

Carlos Cardozo Milan se recibió de Licenciado en Seguridad Pública con una investigación sobre el estrés de los bomberos policiales

22:14 |El oficial subinspector presentó en la UNTDF un trabajo final que analizó las condiciones emocionales y laborales de los efectivos de la División Bomberos Río Grande. La investigación identifica estresores emocionales, estructurales, físicos y organizacionales que, si no son abordados adecuadamente, pueden repercutir sobre la calidad del servicio que se brinda a la comunidad.


RÍO GRANDE.- Este viernes, el oficial subinspector Carlos Gabriel Cardozo Milán obtuvo el título de Licenciado en Seguridad Pública en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), tras defender su Trabajo Integrador Final, una investigación que puso el foco en las condiciones en las que desarrollan su tarea los integrantes de la División Bomberos Río Grande de la Policía de Tierra del Fuego.

El trabajo, titulado “El estrés y la contención emocional en los efectivos que prestan servicios en la División Bomberos Río Grande de la Policía de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, durante el año 2025”, fue aprobado con la calificación máxima, 10.

La investigación analiza particularmente la situación de quienes reúnen una doble condición, son policías y, al mismo tiempo, cumplen funciones como bomberos. Esa característica los expone a intervenciones de alta complejidad y a distintos factores de estrés que exceden el impacto emocional producido por las emergencias.

Cardozo Milán identificó estresores emocionales, estructurales, físicos y organizacionales que atraviesan la actividad cotidiana del personal. Entre ellos aparecen la exposición a situaciones traumáticas, el contacto con personas fallecidas, las intervenciones que involucran a menores, las dificultades vinculadas con el descanso, el agotamiento emocional, la falta de recursos y equipamiento y determinadas condiciones de organización del trabajo.

El estudio advierte que estos factores no deberían ser considerados únicamente desde la perspectiva del bienestar individual de los efectivos. Su abordaje también tiene una dimensión institucional, ya que una acumulación de situaciones de estrés sin herramientas adecuadas de prevención y contención puede repercutir en la capacidad de respuesta del personal y, consecuentemente, en la calidad del servicio que se brinda a la comunidad.

Para desarrollar la investigación, el flamante licenciado realizó una encuesta anónima a 20 de los 29 efectivos operativos de la División Bomberos Río Grande y llevó adelante ocho entrevistas en profundidad entre las que se destacó la de la especialista en Psicología y Psicotraumatilogía en la Emergencia y referente nacional de la Red PAE (Primeros Auxilios Emocionales) Licenciada Alicia Galfasó.

Los resultados muestran el nivel de exposición al que está sometido el personal. El 85% de los encuestados participó durante el último año en emergencias de alta gravedad y el 70% tuvo contacto con personas fallecidas. Las situaciones que involucraron a menores fueron identificadas entre las experiencias de mayor impacto.

A esto se suman factores estructurales y organizacionales. El 80% de los efectivos señaló la falta de recursos y equipamiento como un problema frecuente o permanente. Además, la mitad manifestó haber atravesado dificultades para dormir y el 45% señaló agotamiento emocional.

“Los síntomas aparecen en niveles moderados, pero eso no significa que no haya impacto. En una cultura donde mostrarse vulnerable se vive como debilidad, mucho del malestar no se dice”, explicó Cardozo Milán.

Una investigación que pone el foco en la prevención

Uno de los aspectos destacados por el trabajo es la manera en que los propios integrantes de la División afrontan las situaciones vividas durante las intervenciones.

Después de una emergencia, los integrantes de las guardias suelen reunirse para conversar sobre lo ocurrido, analizar el procedimiento y compartir cómo se sintieron. Cardozo Milán identificó esta práctica como una forma espontánea de defusing, una herramienta utilizada dentro de los primeros auxilios emocionales.

“Sin saberlo, están aplicando una técnica reconocida de primeros auxilios emocionales, el defusing. Es una fortaleza enorme, pero ellos mismos reconocen que no alcanza sin un profesional”, señaló.

La investigación también detectó la ausencia de un protocolo específico de acompañamiento para el personal de Bomberos. La asistencia institucional se activa cuando el propio trabajador solicita ayuda, mientras que el 65% de los consultados manifestó que estaría dispuesto a recibir asistencia institucional, siempre que se garantice la confidencialidad.

Propuestas para cuidar al personal y fortalecer el servicio

A partir de los resultados obtenidos, el trabajo propone incorporar el cuidado emocional desde la formación inicial de los cadetes, desarrollar capacitaciones sobre manejo del estrés y formar referentes dentro de la propia División.

También plantea establecer mecanismos de acompañamiento profesional después de intervenciones que involucren víctimas fatales o menores, garantizar la confidencialidad, incorporar profesionales de salud mental, capacitar a los responsables de las guardias y evaluar posibles modificaciones en el régimen de guardias rotativas.

La investigación plantea así que la atención sobre los factores que afectan a los efectivos no debe limitarse a una respuesta posterior a situaciones críticas, sino incorporar herramientas de prevención y acompañamiento como parte de la gestión de los recursos humanos dentro de la fuerza.

“Cuidar emocionalmente a quienes intervienen en emergencias no es un beneficio accesorio. Es una condición para preservar la salud del personal y mejorar el servicio que se le brinda a la comunidad”, sostuvo el nuevo Licenciado en Seguridad Pública.

De los Bomberos Voluntarios a la universidad

Cardozo Milán egresó en 2017 de la Escuela de Cadetes de la Policía provincial y desarrolló posteriormente parte de su carrera en áreas de investigación. Antes de incorporarse a la Policía, integró el cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Río Grande, experiencia que le permitió tener un primer contacto con herramientas vinculadas con los primeros auxilios emocionales. Actualmente también se desempeña como instructor en gestión del riesgo y respuesta a emergencias.

Su graduación forma parte de la primera cohorte del Ciclo de Complementación Curricular de la Licenciatura en Seguridad Pública, carrera que comenzó a dictarse en 2022 a partir de un convenio entre el Gobierno provincial y la UNTDF.

Cerca de un centenar de policías y penitenciarios de Río Grande y Ushuaia iniciaron aquella primera cursada. Para Cardozo Milán, la experiencia permitió también acercar el ámbito universitario a quienes desarrollan funciones dentro del sistema de seguridad pública.

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