Una nueva iniciativa comercial comenzó a tomar forma entre el sur de Chile y las Islas Malvinas. Un total de 53 empresas de la Región de Magallanes participaron de una rueda de negocios en Punta Arenas con representantes económicos de las islas, con el objetivo declarado de establecer vínculos comerciales, cerrar contratos de abastecimiento y acompañar la futura conexión marítima directa entre ambos territorios.
El encuentro adquiere particular relevancia para Argentina porque se desarrolla mientras avanza el proyecto hidrocarburífero León Marino y se multiplican las acciones argentinas contra actividades económicas realizadas sin autorización nacional en el área de Malvinas.
Según informó el diario chileno La Prensa Austral, entre las empresas participantes aparecen Distribuidora Tío Rico, Corcoran, Distribuidora Rofil, Carnes Natales, Distribuidora Oviedo, Embotelladora Andina, Comercial Patagona, Bolt Chile, Crosur, Covepa y Servinaut, entre otras.
La nómina involucra rubros muy diversos. Las firmas chilenas buscan ofrecer alimentos, productos congelados, materiales para la construcción, cemento, madera, repuestos para vehículos y otros bienes que actualmente deben recorrer distancias considerablemente mayores para llegar a las islas.
Del otro lado participaron 28 empresas y entidades vinculadas con Malvinas, en una misión encabezada por representantes de la Falkland Islands Development Corporation (FIDC). También estuvieron presentes integrantes de la Cámara de Comercio de las islas y responsables logísticos del British Antarctic Survey.
La dimensión que pretende alcanzar la iniciativa quedó reflejada en las propias declaraciones del alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich.
El jefe comunal explicó que se pretende abastecer desde Chile productos de consumo cotidiano, congelados, materiales de construcción y repuestos, y definió el objetivo con una comparación contundente: convertir a Punta Arenas en una suerte de “gran supermercado” y “gran home center” para los habitantes de las islas.
La estrategia tiene una explicación principalmente logística.
El nuevo corredor permitiría acortar significativamente la distancia respecto del actual abastecimiento marítimo desde Montevideo y reducir costos para las empresas y habitantes de Malvinas. La misión empresarial que llegó a Punta Arenas fue presentada por sus organizadores como la mayor delegación comercial enviada desde las islas para establecer relaciones directas con proveedores chilenos.
La rueda empresarial está estrechamente relacionada con otro movimiento que Argentina observa con atención: la proyectada conexión marítima entre Punta Arenas y Stanley.
La empresa chilena Easter Island Naviera alcanzó un acuerdo con la Falkland Islands Development Corporation para restablecer ese corredor comercial. El primer viaje está proyectado para noviembre de este año.
La importancia de esa conexión excede el transporte de mercadería.
Una ruta regular desde el extremo sur de Chile podría proporcionar a las islas una plataforma logística continental mucho más cercana para alimentos, construcción, transporte, equipamiento y otros servicios.
Los vínculos comerciales entre empresas chilenas y Malvinas tampoco son completamente nuevos.
Existen antecedentes documentados de compañías chilenas que durante las últimas décadas abastecieron o prestaron servicios a las islas. Entre ellas aparecen Corcoran, Frigorífico Simunovic y Comercial Inal en alimentos; Patagonia Trading en abastecimiento y logística; y empresas vinculadas con transporte aéreo, infraestructura y suministros industriales.
Pero existe una diferencia importante: participar de la actual rueda de negocios no significa que las 53 compañías ya estén exportando a Malvinas. Lo que existe ahora es una convocatoria organizada para generar contactos y potenciales contratos con proveedores chilenos.
La iniciativa comercial aparece además en un momento particularmente sensible.
Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum avanzan con el proyecto hidrocarburífero León Marino, mientras Argentina cuestiona esas actividades por realizarse sin autorización nacional y sostiene que los recursos pertenecen a la plataforma continental argentina.
En las últimas semanas, el Gobierno argentino anunció nuevas acciones sancionatorias y diplomáticas relacionadas con actividades económicas en Malvinas y anticipó la utilización de mecanismos internacionales para cuestionar la explotación hidrocarburífera.
El CECIM La Plata también cuestionó específicamente la nueva ruta desde Punta Arenas y vinculó su potencial funcionamiento con la infraestructura logística que podría rodear el desarrollo petrolero. Esa es una posición del organismo de excombatientes; las fuentes disponibles no permiten afirmar que todas las empresas que participaron de la ronda comercial vayan a intervenir en León Marino.
La aparición de empresas concretas y la organización de una ronda de negocios muestran que el vínculo que se pretende construir entre Punta Arenas y Malvinas empieza a pasar de los anuncios a una estructura comercial potencialmente estable.
El dato central ya no es solamente la futura existencia de un barco entre ambos puntos. Hay decenas de empresas explorando negocios, una organización económica de las islas buscando proveedores y una ruta marítima preparada para facilitar ese intercambio.
Para Argentina, el desafío será determinar hasta dónde esos vínculos constituyen comercio ordinario y en qué casos podrían relacionarse con actividades alcanzadas por las restricciones nacionales vinculadas con la explotación no autorizada de recursos naturales.
En momentos en que la disputa por León Marino volvió a colocar los recursos del Atlántico Sur en el centro de la agenda, la construcción de una plataforma logística y comercial desde Punta Arenas suma un nuevo elemento a una cuestión que trasciende el intercambio entre privados: qué estructuras económicas contribuyen a sostener las actividades británicas en Malvinas y cuáles pueden tener incidencia sobre la explotación de recursos que la Argentina reivindica como propios
Fuentes: Agenda Malvinas - La prensa Austral