“El Mostro”, como desde hace décadas se conoce a Mario Jorge Colazo en la política fueguina, volvió a encontrar un lugar dentro de la estructura estatal.
Después de haber sido intendente de Río Grande, gobernador, senador nacional y legislador provincial, Colazo ocupa desde comienzos de este año un nuevo cargo político en la Legislatura de Tierra del Fuego.
Y esta vez no llegó por el voto.
Fue designado.
La documentación conocida en las últimas horas establece que Colazo fue incorporado como Coordinador de Asuntos Legislativos, bajo la modalidad de Personal de Gabinete – Planta Temporaria, con vigencia desde el 1° de enero de 2026 y dependencia directa de la Presidencia de la Cámara.
La existencia del nombramiento también fue reportada este martes por medios fueguinos.
El gasto correspondiente, además, debe ser afrontado con el presupuesto de la Legislatura.
Hasta ahí, los papeles permiten conocer quién lo designó, desde cuándo y bajo qué figura.
Lo que resulta mucho más difícil de encontrar es qué hizo concretamente Colazo durante estos nueve meses en ese cargo.
La resolución establece que la Coordinación de Asuntos Legislativos fue creada para facilitar la articulación y el enlace entre el Poder Legislativo, otros Parlamentos y el Poder Ejecutivo provincial.
La función formal, entonces, existe.
Sin embargo, una revisión de la información pública disponible no permite identificar hasta el momento informes de gestión, reuniones institucionales, convenios, misiones, actividades parlamentarias, comunicaciones oficiales o resultados concretos atribuibles a Colazo en ejercicio de esa coordinación.
El buscador oficial de la Legislatura contiene decenas de miles de documentos públicos, incluidas resoluciones de Presidencia, información parlamentaria y documentación administrativa. Legislatura de Tierra del Fuego
Pero el interrogante permanece.
No se trata de sostener que Colazo no realiza ninguna tarea. Con la información disponible no es posible afirmar eso.
Lo que sí puede afirmarse es algo distinto y relevante tratándose de un funcionario pagado con fondos públicos: su actividad desde la designación no aparece claramente transparentada ante la sociedad.
El dato adquiere todavía mayor peso por la trayectoria del protagonista.
Colazo lleva décadas ocupando distintos espacios institucionales.
Fue intendente de Río Grande, gobernador de Tierra del Fuego, senador nacional y posteriormente legislador provincial.
Los registros del Congreso confirman, por ejemplo, su extensa permanencia como senador nacional hasta 2019. Data CP
Y el apodo de “Mostro” tampoco es una construcción nueva alrededor de esta polémica. El propio diario Provincia 23 lo utilizaba públicamente en 2021 al repasar su extensa carrera política.
Su último paso por la Legislatura fue diferente al actual: entonces ocupaba una banca conseguida electoralmente.
Hoy ya no es legislador.
Pero tampoco se fue de la Legislatura.
Desde enero volvió a integrar su estructura mediante una designación política de la Presidencia de la Cámara.
Existe además un dato político inevitable.
Mientras Mario Jorge Colazo dejó de ocupar una banca, su hija, María Laura Colazo, continúa actualmente como legisladora provincial por el Partido Verde.
La propia dirigente informa que integra la Legislatura desde 2019 y que renovó su mandato en diciembre de 2023.
Por lo tanto, el apellido Colazo continúa teniendo presencia tanto dentro de la composición electiva de la Cámara como ahora en su estructura política de gabinete.
Eso no constituye por sí mismo ninguna irregularidad.
Pero sí vuelve razonable exigir la máxima transparencia sobre qué funciones desarrolla el exgobernador, cuánto percibe por ellas y cuáles fueron los resultados obtenidos desde enero.
Hay otro elemento llamativo.
La designación rige desde el 1° de enero, pero recién ahora, cuando septiembre llega a su fin, el nombramiento tomó verdadera notoriedad pública.
Son prácticamente nueve meses.
Durante todo ese período, Colazo quedó incorporado al presupuesto legislativo como personal de gabinete.
Sin embargo, todavía falta conocer un dato básico: cuánto cobra exactamente.
Una publicación periodística habló extraoficialmente de una remuneración superior a los $6 millones mensuales de bolsillo, pero el mismo medio reconoció que no pudo verificar documentalmente esa cifra. Por esa razón, no corresponde presentarla como un monto confirmado
Lo comprobable es que el cargo no es ad honorem y que su costo se imputa al presupuesto legislativo.
Por eso la discusión no debería agotarse en la cifra.
La cuestión central es mucho más elemental: qué recibe el Estado fueguino a cambio de ese gasto.
Colazo tiene una función formalmente asignada.
Por eso debería resultar sencillo informar qué reuniones encabezó, qué articulaciones consiguió, con qué Parlamentos estableció vínculos, qué gestiones realizó ante el Ejecutivo y cuáles fueron los resultados producidos desde enero.
Si esa actividad existe, transparentarla permitiría despejar las dudas.
Si no existe documentación pública que la refleje, la Presidencia de la Legislatura debería explicar entonces qué tareas justifican mantener una Coordinación de Asuntos Legislativos a cargo de uno de los dirigentes con mayor permanencia en la política provincial.
Porque el problema no es que “El Mostro” siga haciendo política.
El dato periodístico es otro.
Después de dejar su banca, Jorge Colazo consiguió una nueva entrada a la Legislatura mediante una designación política, financiada con recursos públicos y vigente desde enero.
Su cargo ya tiene nombre.
Su designación ya tiene fecha.
Su dependencia también está perfectamente identificada.
Lo que todavía falta conocer con la misma claridad es qué hizo durante estos nueve meses, cuánto cobra por hacerlo y cuáles son los resultados concretos que justifican su permanencia dentro de la estructura legislativa.