La inflación volvió a acelerar en septiembre y confirmó que la desaceleración de los precios continúa encontrando obstáculos precisamente en algunos de los gastos que más pesan sobre el presupuesto familiar.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó este martes que el Índice de Precios al Consumidor registró durante septiembre una suba del 1,9%, dos décimas por encima del 1,7% de agosto.
Con este resultado, los precios acumulan un incremento del 23,6% durante los primeros nueve meses de 2026 y del 33,4% en comparación con septiembre del año pasado.
Pero detrás del promedio nacional aparece nuevamente uno de los datos más sensibles para millones de familias: los alimentos aumentaron 2% durante septiembre, por encima del nivel general.
Para los hogares, ese dato tiene un impacto directo. La inflación no solamente se expresa en una estadística mensual: aparece diariamente en las góndolas, en la carnicería, en la verdulería y en cada compra de productos esenciales.
El mayor incremento del mes se produjo en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 3,1%.
El aumento estuvo relacionado principalmente con las actualizaciones de las tarifas de los servicios públicos y los alquileres.
Muy cerca quedó Educación, que avanzó un 3%, fundamentalmente por las cuotas de los establecimientos educativos privados.
También tuvieron incrementos superiores al promedio Comunicación, con 2,5%, y Salud, con 2,4%, impulsada por medicamentos y medicina prepaga.
De esta manera, cuatro rubros vinculados directamente con gastos habituales de los hogares terminaron septiembre creciendo por encima del IPC general.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 2% a nivel nacional y fueron, además, la división con mayor incidencia sobre la inflación en prácticamente todas las regiones del país.
El INDEC destacó especialmente los aumentos registrados en verduras, tubérculos y legumbres dentro de los productos estacionales.
La importancia de este comportamiento es evidente: mientras algunos rubros pueden postergarse o reducirse frente a una pérdida de poder adquisitivo, los alimentos forman parte de los gastos cotidianos que las familias difícilmente pueden evitar.
Por eso, aun con una inflación general que permanece lejos de los niveles registrados durante los períodos más críticos de los últimos años, el impacto continúa sintiéndose con fuerza sobre el consumo diario.
El informe también mostró que la denominada inflación núcleo, que excluye determinados precios estacionales y regulados, se ubicó en 1,7%.
Los productos estacionales aumentaron 2,9%, mientras que los precios regulados avanzaron 2,3%, impulsados principalmente por gas, electricidad y medicina prepaga.
Los servicios, en tanto, aumentaron 2,4%, bastante por encima del 1,7% registrado por los bienes.
El dato vuelve a mostrar que buena parte de la presión sobre los presupuestos familiares no proviene únicamente de los productos que se compran en los comercios, sino también de los servicios que llegan todos los meses a través de las facturas.
Para Tierra del Fuego hay un dato particular dentro del informe.
La región Patagonia registró durante septiembre una inflación del 1,4%, la menor entre las seis regiones estadísticas relevadas por el INDEC y medio punto por debajo del promedio nacional.
Sin embargo, al analizar los componentes internos aparecen nuevamente aumentos importantes.
En Patagonia, Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 1,7%, mientras que Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentaron 2,1%.
Salud también avanzó 2,1%, Comunicación 2,4% y Educación 1,6%.
La región acumula una inflación del 21,2% durante 2026 y una variación interanual del 30,3%.
El dato interanual muestra además dónde estuvo buena parte del impacto sobre los hogares patagónicos durante el último año.
El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles acumula una suba del 48,6% interanual en la región, muy por encima de la inflación general patagónica del 30,3%.
Los servicios en su conjunto aumentaron 41% durante los últimos doce meses, mientras que los bienes lo hicieron 25,9%.
Es una diferencia significativa para una región donde calefacción, energía, transporte y otros servicios esenciales tienen un peso particularmente importante sobre los presupuestos familiares.
El INDEC informó además que durante septiembre tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron un 1,7%.
En la comparación interanual, la canasta alimentaria acumula una suba del 40%, mientras que la canasta total aumentó 38,7%.
Ese contraste es especialmente relevante: ambas canastas aumentaron durante el último año por encima del IPC general del 33,4%.
La primera determina el umbral de indigencia y la segunda, el de pobreza.
El Gobierno nacional destaca desde hace meses la reducción de la inflación respecto de los niveles alcanzados al comienzo de la gestión.
Sin embargo, septiembre volvió a demostrar que el camino no es lineal.
Después del 2,1% de julio y el 1,7% de agosto, el índice volvió a subir hasta el 1,9%.
Y detrás de ese porcentaje aparecen aumentos mayores en vivienda, educación, comunicaciones, salud y alimentos.
El dato estadístico muestra una inflación mucho más baja que la registrada en otros momentos de la economía argentina. Pero para las familias el problema continúa teniendo una expresión mucho más sencilla: los precios siguen aumentando todos los meses y buena parte de las subas se concentra precisamente en gastos que no pueden dejar de pagar.
La inflación desacelera cuando se observa en perspectiva, pero todavía no desaparece del supermercado, las facturas ni de la mesa de los argentinos.