El Gobierno de Javier Milei consiguió este jueves evitar una sesión que amenazaba uno de los instrumentos centrales de su gestión: el DNU 70/2023.
La oposición consiguió sentar a 121 diputados, pero necesitaba 129 para habilitar el debate. A las 14.30, Martín Menem dio por fracasada la convocatoria. La sesión incluía el rechazo del megadecreto, la prórroga de la Emergencia en Discapacidad y un proyecto vinculado al creciente endeudamiento de las familias argentinas.
Entre las ausencias que llamaron la atención apareció un nombre directamente relacionado con Tierra del Fuego: Agustín Tita.
El diputado fueguino fue uno de los únicos dos integrantes del bloque de Unión por la Patria que no estuvieron presentes. Distintos medios nacionales lo identificaron además como un legislador políticamente alineado con Gustavo Melella. Hasta el cierre de las coberturas consultadas no había trascendido públicamente una explicación concreta de Tita sobre su ausencia.
Tita por sí solo no hubiera alcanzado para modificar el resultado: faltaron ocho diputados para completar el quórum y hubo numerosas ausencias de legisladores vinculados con otros gobernadores.
Carlos Sadir, Osvaldo Jaldo y Maximiliano Pullaro estuvieron entre los mandatarios señalados por las negociaciones que permitieron al oficialismo bloquear la sesión. Pero medios nacionales también pusieron el foco sobre Gustavo Melella por el faltazo del diputado fueguino.
El efecto político es indiscutible: Tita no estuvo y su ausencia ayudó al Gobierno nacional a impedir que el DNU 70 llegara al recinto.
Y en Tierra del Fuego ese dato adquiere otra dimensión cuando se observa lo ocurrido durante los últimos meses.
Melella viene construyendo un vínculo cada vez más fluido con la Casa Rosada.
En septiembre volvió a reunirse con Diego Santilli y calificó aquel encuentro como “maduro, muy cordial y realmente positivo”. Incluso destacó públicamente que mantiene una “buena relación” con el funcionario nacional.
No fue un encuentro aislado.
En junio, Melella ya se había reunido con Santilli para discutir recursos para Tierra del Fuego y distintos proyectos nacionales. Agustín Tita participó personalmente de aquella reunión en Casa Rosada.
Hace apenas una semana, además, el propio Gobernador terminó de reconocer públicamente la importancia que adquirió ese vínculo para las cuentas provinciales.
“Hoy tenemos un diálogo con el Gobierno Nacional, lo tengo yo con el ministro Santilli, que es muy bueno”, afirmó Melella.
Y enseguida explicó una de las razones centrales: los adelantos de coparticipación que Nación viene concediendo a Tierra del Fuego para atravesar sus dificultades financieras.
El último acuerdo habilitó a Tierra del Fuego a recibir durante octubre hasta $45.000 millones adelantados por Nación.
No son ATN ni fondos extraordinarios: deberán devolverse con una tasa nominal anual del 15%, y el Gobierno nacional quedó autorizado a recuperar capital e intereses mediante descuentos futuros sobre la coparticipación provincial.
El problema es que no se trata de un episodio aislado.
Durante 2026 la Provincia recurrió reiteradamente a este mecanismo. Si utiliza completamente el último convenio, las operaciones pactadas durante el año alcanzarían hasta $210.000 millones.
Melella tampoco escondió la fragilidad de las cuentas.
Hace pocos días reconoció que los recursos “no alcanzan para todo”, afirmó que la Provincia debe priorizar alimentos y medicamentos y calificó como “muy complicado” el escenario financiero para llegar a diciembre.
Por eso la ausencia de Tita difícilmente pueda analizarse como un dato completamente aislado del escenario provincial.
No existen elementos públicos que permitan afirmar que Nación condicionó los adelantos financieros a una determinada conducta legislativa, ni que Melella haya ordenado a Tita faltar a la sesión.
Pero la coincidencia política existe y merece ser señalada.
Mientras la administración de Melella necesita de Nación para obtener liquidez, el Gobernador profundiza su relación con Santilli y uno de sus dirigentes de mayor confianza se ausenta de una sesión especialmente incómoda para Javier Milei.
La consecuencia concreta fue favorable al Presidente.
La cuestión resulta todavía más sensible para Tierra del Fuego porque dentro del DNU 70 se encuentra el artículo que derogó la Ley 26.737, que limitaba la extranjerización de tierras rurales.
Un día antes de la sesión, el oficialismo consiguió dictamen para otro proyecto que propone dejar sin efecto justamente ese artículo y restituir la Ley de Tierras, una maniobra con la que La Libertad Avanza buscó quitarle argumentos y diputados a la convocatoria opositora.
Pero este jueves no solamente estaba en juego esa normativa.
La oposición pretendía discutir el DNU 70 completo, además de discapacidad y endeudamiento familiar. Y esa discusión finalmente nunca comenzó.
El Gobernador podrá defender el vínculo con la Casa Rosada como una obligación institucional destinada a conseguir recursos y respuestas para Tierra del Fuego. De hecho, esa ha sido públicamente su explicación.
Pero después de este jueves aparece un elemento nuevo.
El diálogo ya no se expresa solamente en fotografías en Casa Rosada, reuniones con Santilli o convenios financieros. Ahora también tiene una consecuencia concreta dentro del Congreso: Agustín Tita no bajó al recinto y Javier Milei consiguió mantener a salvo su DNU.
Con una Provincia que necesita adelantos nacionales para sostener su funcionamiento y un gobernador que reconoce abiertamente la gravedad de sus cuentas, la ausencia de su diputado más cercano instala una nueva etapa en la relación entre Melella y la Casa Rosada.
Los hechos, por ahora, son concretos: Nación le aporta oxígeno financiero a una administración provincial necesitada de recursos y, cuando Milei necesitó evitar una sesión adversa, el diputado políticamente ligado a Melella dejó vacía su banca.