Hay indicadores económicos que aparecen en planillas y otros que comienzan a verse directamente caminando por la ciudad.
En Ushuaia, esa señal está hoy en avenida San Martín, el principal corredor comercial y turístico de la capital: un nuevo relevamiento determinó que el 13% de sus locales se encuentra vacío.
El estudio, realizado durante el tercer trimestre de 2026 por el licenciado Andrés Pérez Aguila, recorrió 15 cuadras, desde Guaraní hasta Yaganes, y contabilizó 30 locales sin actividad sobre un total de 230.
Por tratarse de la primera medición del Índice de Vacancia Comercial de Ushuaia, todavía no es posible afirmar estadísticamente cuánto aumentó la cantidad de locales vacíos respecto de años anteriores. Pero esa fotografía cobra otra dimensión cuando se la cruza con el resto de los indicadores económicos que Tierra del Fuego viene acumulando durante los últimos meses.
Y allí la tendencia es mucho más clara: caen las ventas, se destruye empleo privado y el consumo muestra dificultades para recuperarse.
El relevamiento muestra además que la situación no es homogénea.
En algunos sectores de San Martín la vacancia comercial es considerablemente mayor al promedio.
Entre Antártida Argentina y Yaganes, el porcentaje de locales vacíos alcanza el 30%. Entre Guaraní y Onas, llega al 25%, mientras que el tramo comprendido entre Patagonia y Sarmiento registra un 20%.
El sector central de la avenida presenta una situación más favorable: entre Luis Piedrabuena y Laserre la vacancia baja al 8,5%.
Pero el fenómeno tampoco termina en San Martín.
El estudio relevó además 111 locales distribuidos entre el Shopping Center, Mercado del Jardín y Paseo del Fuego. Diez estaban vacíos, lo que representa otro 9% de desocupación comercial.
En la planta baja del Paseo del Fuego, la proporción alcanzó el 22,2%, en el Mercado del Jardín llegó al 20% y en el Shopping Center se ubicó en 12,1%.
La cantidad de locales sin actividad aparece después de varios meses de advertencias del propio sector comercial.
En agosto, representantes de la Cámara de Comercio de Ushuaia estimaron que las ventas acumulaban durante los primeros siete meses de 2026 una caída de entre 12% y 15%, pese al alivio temporal generado por el movimiento turístico durante la temporada de invierno.
Ese dato resulta especialmente importante para Ushuaia.
La capital cuenta con una actividad turística que funciona como amortiguador frente a la retracción del mercado interno. Sin embargo, incluso con ese movimiento adicional de visitantes, comerciantes vienen describiendo desde hace meses menores niveles de ventas, reducción de gastos y dificultades crecientes para sostener estructuras.
En julio, desde la Cámara de Comercio ya advertían sobre cierres de negocios y pérdida de empleo, señalando que cada comercio que desaparece no representa solamente una persiana baja, sino también familias que pierden una fuente de ingresos.
La situación comercial de Ushuaia tampoco puede analizarse separada del deterioro general del mercado laboral fueguino.
Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino correspondientes a junio muestran que Tierra del Fuego perdió 4.616 empleos privados registrados en apenas un año, una caída interanual del 13,1%.
Si la comparación se realiza contra noviembre de 2023, la pérdida acumulada alcanza los 6.798 puestos formales, equivalente a una contracción del 17,9%.
Cada puesto de trabajo que desaparece significa también un salario menos circulando en la economía provincial.
Y esa pérdida termina trasladándose, tarde o temprano, a la caja de los comercios: menos indumentaria, menos gastronomía, menos electrodomésticos, menos compras no esenciales y mayor utilización del crédito para sostener gastos básicos.
El último indicador laboral agrega otra señal. Durante el segundo trimestre de 2026, el aglomerado Ushuaia-Río Grande registró una desocupación del 8,1%, por encima del 7,9% nacional. El IPIEC estima que unas 7.000 personas se encontraban buscando trabajo sin conseguirlo.
Durante buena parte de la crisis económica provincial, Río Grande concentró las señales más visibles por su enorme dependencia de la industria electrónica.
La pérdida de puestos fabriles repercutió rápidamente sobre el comercio y los servicios de la zona norte.
Ushuaia contó con una dinámica diferente. El turismo, la temporada invernal y el movimiento de visitantes permitieron sostener niveles de actividad que amortiguaron parcialmente la caída.
Pero los números comerciales empiezan a demostrar que la capital tampoco resulta inmune al deterioro del mercado interno.
San Martín es probablemente el lugar donde esa transformación resulta más visible.
No se trata de una calle secundaria ni de un sector periférico. Es el corazón comercial de Ushuaia, recorrido diariamente por residentes y turistas.
Encontrar 30 locales vacíos en apenas 15 cuadras obliga por lo menos a encender una señal de atención.
Hay una precisión necesaria: al ser el primer Índndice de Vacancia Comercial, todavía no existe una serie histórica que permita afirmar que el 13% actual es mayor al de seis meses o un año atrás.
Los próximos relevamientos permitirán conocer esa evolución.
Pero alrededor de esa primera fotografía existen otros datos que sí permiten mirar hacia atrás y comprobar el deterioro: las ventas comerciales vienen retrocediendo, Tierra del Fuego perdió miles de empleos privados y el desempleo volvió a superar el promedio nacional.
Por eso, las persianas cerradas de San Martín no deberían leerse como una estadística aislada.
Son la expresión visible de una economía en la que circula menos dinero, hay menos puestos de trabajo y sostener un comercio se vuelve cada vez más difícil.
Y quizás allí esté la señal más preocupante: la caída de actividad que primero apareció con fuerza en la industria y luego alcanzó al consumo empieza ahora a dejar marcas concretas también en el centro comercial de la capital fueguina.