Un informe de Empiria Consultores, difundido por medios económicos nacionales, ubicó a Tierra del Fuego en el último puesto entre 22 jurisdicciones evaluadas. La provincia registró el peor resultado primario del país, con un déficit equivalente al 3,4% de su Producto Bruto Geográfico. Mientras otras administraciones lograron sostener sus cuentas, el gobierno de Gustavo Melella aparece entre los de mayor vulnerabilidad financiera, con serios interrogantes sobre el manejo de los recursos públicos.
La situación financiera de Tierra del Fuego quedó expuesta en un nuevo informe económico nacional que ubicó a la provincia en el último lugar del ranking de solidez fiscal, reflejando la profundidad del desequilibrio que atraviesan las cuentas públicas durante la gestión del gobernador Gustavo Melella.
El relevamiento fue elaborado por Empiria Consultores y difundido por iProfesional y Bloomberg Línea. La evaluación compara la situación fiscal de las jurisdicciones argentinas mediante cuatro indicadores: resultado primario, calidad del gasto, autonomía de ingresos y nivel de endeudamiento.
Tierra del Fuego terminó en el puesto 22, con el peor resultado primario de las jurisdicciones analizadas: un déficit equivalente al 3,4% de su Producto Bruto Geográfico durante los doce meses concluidos en junio de 2026.

El contraste con otras provincias resulta significativo. San Luis encabezó la clasificación, seguida por Formosa, la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Córdoba. Todas consiguieron una posición considerablemente más sólida que la administración fueguina.
El informe adquiere especial relevancia porque el deterioro de las cuentas provinciales se produce en un contexto económico que afecta a todo el país. La caída de los ingresos nacionales y la menor recaudación redujeron los márgenes presupuestarios de las provincias. Sin embargo, el conjunto de las jurisdicciones logró mantener un superávit primario durante el primer semestre de 2026.
Tierra del Fuego, en cambio, no consiguió equilibrar sus cuentas y presentó también un resultado financiero negativo, lo que evidencia una situación que va más allá de las dificultades generales de financiamiento.
Las conclusiones no se limitan a un único estudio. Un análisis de Facimex Valores también señaló a Tierra del Fuego entre las provincias con mayor vulnerabilidad fiscal-financiera, destacando especialmente la debilidad de su posición fiscal.
Para el gobierno de Melella, el diagnóstico representa un fuerte cuestionamiento a los resultados de su administración. La provincia atraviesa dificultades para sostener sus compromisos presupuestarios, mientras persisten las demandas salariales, las necesidades de infraestructura y los reclamos de los municipios por los recursos de coparticipación.
En ese escenario, la discusión ya no puede concentrarse únicamente en la disminución de los fondos nacionales. El último puesto en la comparación federal obliga a examinar las prioridades presupuestarias, la evolución del gasto público y la capacidad del Ejecutivo provincial para administrar los recursos disponibles.

El informe no constituye una auditoría sobre irregularidades administrativas ni demuestra por sí solo un uso indebido de fondos. Pero sus resultados ofrecen un diagnóstico difícil de relativizar: Tierra del Fuego presenta el mayor desequilibrio primario relativo entre las jurisdicciones evaluadas y se encuentra en el último lugar de solidez fiscal.
Después de años de gestión, el gobierno de Gustavo Melella enfrenta una realidad que ya no surge solamente de las críticas políticas locales. Los indicadores económicos nacionales colocan a Tierra del Fuego en el fondo de la clasificación y dejan en evidencia la necesidad de explicar cómo se llegó a semejante deterioro de las cuentas públicas.
