domingo 21 de julio de 2024 - Edición Nº2055

Generales | 2 jul 2024

Chacra y Campo

Innovación forrajera en el fin del mundo

Con inviernos largos y fríos, la planificación forrajera es esencial para la supervivencia y productividad del ganado en un clima extremo. En Tierra del Fuego la oferta forrajera es buena desde finales de la primavera y durante el verano, pero por las condiciones climáticas propias de la zona durante el invierno se produce un déficit.


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Por: Ramón Taborda Strusiat

 

Río Grande.- La famosa Revista Chacra publicó que en la lejana y fascinante Tierra del Fuego, donde los paisajes pintan postales de vientos fríos y horizontes infinitos, la ganadería enfrenta desafíos únicos.

En esta región extrema, contar con un plan forrajero adecuado no es solo una ventaja competitiva, sino una necesidad vital para mantener la productividad ganadera durante todo el año. El INTA, junto al Gobierno provincial, implementaron estrategias para mejorar la producción de forraje y asegurar el autoabastecimiento de carne en la isla.

 

El Clima del fin del mundo

 

Ubicada en el extremo sur de Argentina, Tierra del Fuego es un archipiélago marcado por un clima frío y semiárido, con inviernos largos y rigurosos y veranos breves pero intensos. Las condiciones meteorológicas son extremas: inviernos con temperaturas que descienden por debajo de los -10°C y veranos que raramente superan los 15°C. Las precipitaciones, aunque distribuidas a lo largo del año, son más frecuentes en la primavera y el verano, mientras que las nevadas pueden cubrir los campos durante meses.

La región se caracteriza por su variada geografía que incluye estepas, montañas y costas. Estos elementos influyen directamente en las prácticas agrícolas y ganaderas, obligando a los productores a adaptar sus métodos a las exigencias del entorno.

 

¿Qué producen en la isla?

 

La producción ganadera en Tierra del Fuego ha experimentado cambios significativos en las últimas décadas. Según datos del último censo agropecuario, el 40% de las explotaciones agropecuarias (EAPs) cuenta con bovinos, el 36% con equinos, el 29% con ovinos y el 23% con porcinos. En términos de cabezas de ganado, los ovinos dominan con un 87% del total de animales, seguidos por los vacunos.

Tradicionalmente, la ganadería ovina fue la principal actividad, enfocada en la producción de lana y carne de cordero. Sin embargo, problemas como la proliferación de perros asilvestrados y las fluctuaciones del mercado internacional han llevado a muchos productores a diversificar y a incrementar la ganadería bovina. Este cambio se ha visto favorecido por políticas públicas que buscan potenciar la producción local y asegurar el autoabastecimiento de carne en la isla. El 98% del rodeo bovino en Tierra del Fuego es de raza Hereford. Hoy cuenta con más de 45 mil cabezas aproximadamente.

 

El Desafío del Forraje

 

En este contexto, el desafío de asegurar una oferta forrajera suficiente y de calidad se vuelve crítico. El invierno fueguino impone una restricción alimentaria natural, lo que obliga a los ganaderos a planificar con precisión la producción y almacenamiento de forrajes. Durante los meses de invierno, cuando las pasturas naturales no están disponibles, las reservas forrajeras se convierten en la base de la alimentación del ganado.

El INTA, en colaboración con el gobierno provincial y la Asociación Rural de Tierra del Fuego, ha desarrollado el Plan Forrajero Provincial. Este plan tiene como objetivo incrementar la producción de forrajes a través de la implementación de un paquete tecnológico adaptado a las condiciones locales. Dusan Canalis, referente del plan, destaca la importancia de las pasturas perennes y los verdeos de avena como elementos clave para asegurar una oferta forrajera estable y de alta calidad.

 

Estrategias y Prácticas Recomendadas

 

El Plan Forrajero Provincial promueve varias prácticas estratégicas para optimizar la producción forrajera:

Implantación de Pasturas Perennes: se prioriza la siembra de especies como el pasto ovillo y tréboles, que ofrecen alta producción y estabilidad. La ventana ideal para la siembra es de fines de octubre a principios de noviembre.

Ensayos con Nuevas Variedades: se están realizando ensayos con una variedad de alfalfa proveniente de Chile, reconocida por su resistencia y adaptación al ambiente fueguino. Esta alfalfa entra en latencia durante el invierno, lo que la hace ideal para las condiciones climáticas locales.

Manejo del Suelo: la preparación del suelo se recomienda realizar en otoño, para aprovechar las temperaturas más bajas y reducir el riesgo de compactación. En suelos vírgenes, se desaconseja la siembra directa debido a las bajas temperaturas del suelo.

Reservas Forrajeras: la producción local de reservas forrajeras, como los fardos, compite con los importados del continente. Dada la distancia y los costos de transporte, producir forraje localmente es una alternativa más económica y sostenible.

Selección de Terrenos: se aconseja seleccionar campos con buena calidad de suelo y topografía que conserven mejor la humedad y estén protegidos del viento. Las terrazas bajas son ideales, mientras que las vegas, aunque ricas en nutrientes, son difíciles de trabajar.

 

Impacto y beneficios

 

Implementar estas prácticas no solo mejora la productividad y estabilidad de la oferta forrajera, sino que también tiene un impacto económico positivo. Al aumentar la producción de carne local y reducir la necesidad de enviar terneros al continente para su engorde, se fortalecen las economías locales y se asegura una mayor disponibilidad de carne en la isla.

Además, el enfoque en la suplementación estratégica permite mantener el estado corporal del ganado durante el invierno, asegurando su salud y bienestar. Este cuidado se traduce en una mayor eficiencia productiva y en la posibilidad de incrementar la producción individual sin aumentar la carga ganadera.

El desarrollo de un plan forrajero en zonas climáticas extremas como Tierra del Fuego es fundamental para asegurar la viabilidad y sostenibilidad de la ganadería local. Adaptar las prácticas agrícolas a las particularidades del entorno, aprovechar las variedades de forrajes más adecuadas y gestionar eficientemente los recursos disponibles son estrategias clave para enfrentar los desafíos impuestos por la naturaleza.

La colaboración entre el INTA, el gobierno provincial y los productores locales es esencial para implementar estas prácticas y asegurar un futuro próspero para la ganadería fueguina. En un territorio donde la naturaleza marca el ritmo, la innovación y la planificación se convierten en los mejores aliados del productor.

 

 

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