domingo 21 de julio de 2024 - Edición Nº2055

Generales | 3 jul 2024

Falleció el 3 de julio 2004

Se cumplen 20 años del fallecimiento del padre Zink

El padre José Zink, conocido como el ‘Cura Gaucho’ falleció el sábado 3 de julio de 2004 en cercanías del ‘Cristo’ a la entrada norte de Río Grande, cuando estrelló su Land Rover contra la parte posterior de un camión. Su muerte movilizó a casi toda la población de la ciudad que fue a despedirlo y así su figura se mitificó y se levantaron estatuas y se pintaron muchos cuadros con su imagen, incluso su nombre se instituyó a instalaciones y emplazamientos.


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Por: Ramón Taborda Strusiat

 

Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- Apenas pasadas las 19,00 del sábado 3 de julio de 2004, en momentos en que el Padre José Zink transitaba por la Ruta 3, con sentido norte – sur, al llegar a la rotonda ubicada en la intersección con Prefectura Naval, el Land Rover que conducía colisionó en forma violenta contra el furgón térmico del camión Ford Cargo1722, dominio ELG-126.

Las huellas del accidente quedaron esparcidas por varios metros. Trozos del Land Rover blanco que utilizaba el ‘Cura Gaucho’ y que llamaba cariñosamente ‘el Tordillo’ para su trabajo misionero se encontraban desparramados por más de treinta metros.

Un boquete en la parte posterior, al igual que la destrucción del paragolpe y el panel de luces derecho del furgón térmico, denotaban la violencia del impacto. Estas marcas dieron a los investigadores los primeros indicios de la muerte instantánea del Presbítero.

En tanto, los restos retorcidos de la carrocería del Jeep habían quedado en dirección a la Misión Salesiana.

Cientos de personas se hicieron presentes en el lugar para ver lo que había ocurrido, aunque ordenadamente permitieron las tareas de peritaje que realizaba la Policía Provincial.

El cuerpo del sacerdote fue retirado a las 20,30, siendo trasladado a la Morgue Judicial.

 

Funcionarios presentes en el lugar

 

Inmediatamente de conocida la información, varios funcionarios provinciales y municipales de ese entonces, se hicieron presentes en el lugar para ponerse al corriente de lo ocurrido. El Vicegobernador Hugo Cóccaro, el Ministro de Gobierno Enzo Filosa, el Secretario de Seguridad Rubén Cena, el Ministro de Educación Walter D’Ángelo, el Intendente Jorge Martín, y el Presidente del Concejo Deliberante Juan ‘Pipo’ Rodríguez, fueron de los primeros en llegar.

El Vicegobernador anunció, ahí mismo, la implementación de tres días – 72 horas – de Duelo Provincial.

Por su parte, el Intendente dispuso que durante el domingo corrieran colectivos gratuitos hacia y desde La Misión Salesiana, para facilitar la participación de los ciudadanos en el velatorio del Sacerdote.

Ampliando el anuncio formulado por el Vicegobernador, desde la Subsecretaría de Medios se informó la decisión de declarar Duelo Provincial por 72 horas, y la implementación Asueto Administrativo para el día lunes 5 para que la población pueda acompañar las exequias del “Ciudadano Ilustre”. La Municipalidad de Río Grande adhirió al Decreto Provincial

 

Dolor y conmoción

 

Muestras de dolor y consternación se vieron durante el velatorio que se llevó a cabo en la Escuela Agrotécnica Salesiana.

Miles de ex alumnos, vecinos y feligreses se acercaron a dar el ultimo adiós a quien, durante cinco décadas, realizó la tarea misional en Tierra del Fuego, desbordando las instalaciones de la capilla.

Momentos antes del inicio de la Misa de cuerpo presente, la caravana de autos que aguardaba para ingresar al predio de La Candelaria sobrepasaba la zona de la balanza.

Los rostros húmedos por las lágrimas y los ojos hinchados por el llanto eran, prácticamente una constante en torno de la Capilla Ardiente.

Los restos mortales del ‘Cura Gaucho’ fueron dispuestos en forma transitoria en una bóveda, hasta que la Municipalidad culmine con las tareas de refacción de la Cripta emplazada en la Cruz Mayor de la Mayor de La Candelaria, y puedan colocarse allí junto a otros Salesianos.

 

Se fue el amigo de los niños y los paisanos

 

La partida del Padre José Zink, el ‘Cura Gaucho’, ha dejado una enorme tristeza en la comunidad fueguina. Miles lo lloraron y sin dudas, la procesión de su cuerpo desde La Misión hasta el cementerio local el día de hoy, será una de las más grandes que se conozca. Es que el Padre Zink, más que un sacerdote, era un verdadero amigo, siempre presto a un sabio consejo, a una palabra de aliento. Su vida misma era un canto al trabajo y a la vida. Vida a la que amaba profundamente, especialmente, a la de sus semejantes.

Su ministerio fue servir, tal cual lo instituyó el Señor, su lema preferido era “el cura para la gente, no la gente para el cura”. Su desvelo, la integridad de los niños y los jóvenes, sobre todo en esta época donde parece reinar el materialismo y el hedonismo. Con palabras sencillas, él les infundía esa sabiduría ancestral propia de nuestros abuelos, orientadora hacia principios universales y escatológicos, palabras profesadas con el más rico de los ingredientes, el amor.

El Padre Zink vivió en dos épocas bien diferenciadas de Río Grande, la que conoció cuando fue la aldea pueblerina, plagada de anécdotas bucólicas; cuando el vivir no necesitaba de mayores pretensiones y a la pujante ciudad de hoy, llena de complejidades propias de la vida contemporánea. En ambas resaltó su figura, en ambas fue querido y respetado por todos; por los humildes, por los sabios, por los que tenían el poder y por sus propios colegas sacerdotes.

En sus pequeñas y anónimas actitudes cotidianas estaba su grandeza, tan sencillas como las del hombre de campo, que en definitiva es lo que fue; un verdadero Gaucho de las pampas argentinas.

 

Breve semblanza

 

La página de los alumnos de la Escuela Agrotécnica Salesiana, rescatan parte de la semblanza del Padre Zink y dejan trasuntar el profundo amor que le tenían.

Allí dicen que el cura gaucho es nacido en La Pampa, criado en el campo al que quiere y defiende mucho, desde que se encuentra en la Isla de Tierra del Fuego siempre estuvo vinculado al campo tanto como párroco rural y como paisano, queriendo tanto a esta tierra como a la que lo vio crecer, sintiéndose identificado con la misma y sus paisanos.

El aprecio mutuo con esta gente fue tan grande que llegó a ser presidente de la Federación Gaucha. La gente en general lo quiere bastante por su forma de ser y por la forma que demuestra su aprecio.

Otra pasión del Padre Zink son los caballos, como para no serlo, si se crió en los campos de La Pampa donde llevó una vida totalmente de campo y donde era normal andar a caballo para realizar las tareas que allí son comunes y para lo que es necesario saber andar a caballo.

Hablando uno con el Padre Zink sobre caballos, puede pasar el día entero, porque si de caballos se trata no para nunca de contar anécdotas; desde su niñez en La Pampa, hasta sus últimos años de doma en la escuela, por lo menos cuando le daba el tiempo libre, cosa que hace rato le falta, pero el dice que su principal obligación está con su prójimo al que se entregó cuando decidió hacerse sacerdote; pero decimos que si le sobrara un poco de tiempo y el día estuviera en buenas condiciones lo primero que haría sería seguro, ensillar al "Gringo" y salir a recorrer los campos de la escuela, resaltan los alumnos.

 

Premio Fe

 

Sólo un puñado de hombres y mujeres en el mundo han sido galardonados con el Premio Fe que otorga la Fundación Estirpe, entre los que se cuentan la Madre Teresa de Calcuta, el Dr. Laureano Maradona, la Profesora Sacerdote de Lustic, Monseñor Emilio Ognenovich, el Padre Julio Grassi, el Gral. Hernán Pujato, Roberto De Vicenzo, Julia Prilutzky Farny, Ariel Ramírez, Mariano Mores, Alberto Castillo, Julio Maharbiz, Enrique Cadícamo, Mario Alvarez Quiroga, Jorge Fontana, Tania, Juan Carlos Marecco, Luis Landriscina, Iris Marga y Sabina Olmos.

El Padre Zink ha sido honrado con este premio, “por haberse destacado en su labor social y cultural en nuestra Patagonia”.

Esta distinción le fue entregada el 2 de Diciembre de 1999 en la ciudad de Buenos Aires, por el entonces Presidente de la Nación Carlos Menem.

También el Padre Zink pertenece al primer grupo de personas que recibieron la distinción de ser nombrados ilustres por el Municipio local en 1992, junto a otro referente histórico de la sociedad fueguina como lo fue Don Segundo Arteaga. Por que el sacerdote es un ejemplar referente de la presencia salesiana en la ciudad destacándose por su labor como educador ganándose el aprecio de varias generaciones que pasaron por la Escuela Agrotécnica Salesiana, y como párroco rural sabiendo llevar la palabra de Dios a todos los rincones de la isla.

El “Cura Gaucho” vino a Tierra del Fuego en 1956 y ahora que ha partido, se ha quedado para siempre.

 

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